14 de febrero de 2013

¿Habemus? papam

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La noticia bomba de la semana ha sido, sin ningún género de duda, el anuncio de Benedicto XVI de su renuncia a su ministerio papal, un echo que no se repetía desde 1415, cuando Gregorio XII y Juan XXIII hicieron lo propio durante el Concilio de Constanza, aunque las circunstancias de sus renuncias fueran bien distinas a las del actual pontífice, el cual dice dimitir "por falta de fuerzas".

Y aunque la renuncia no sea efectiva hasta el 28 de febrero, la carrera pontificia ya ha empezado, como no podía ser de otra forma. Y, aunque todo el mundo ha corrido a presentar su candidato favorito, vuelven a sonar los mismos tres candidatos que ya sonaron hace siete años tras el fallecimiento de Juan Pablo II, a saber: un papa europeo, un papa americano y un papa negro (o de color, como prefiráis).

Lo del papa europeo cae por su propio peso. A día de hoy, todos los papas que ha habido han sido europeos. Italianos, en su gran mayoría, con alguna que otra excepción. Los dos últimos han sido polaco y alemán, sin ir más lejos, aunque luego haya que retroceder hasta 1522 para encontrar un papa que no fuera italiano. Así pues, y como he dicho antes, la elección de un papa europeo cae por su propio peso. Luego ya, como también he dicho antes, cada cual pone al suyo como favorito, pero el verdaderamente favorito es el candidato italiano Angelo Scola, que además cuenta con 71 años, lo que para un papa es una edad relativamente baja. Por supuesto, estoy convencido que, entre medio, la iglesia española intentará meter a monseñor Rouco Varela como gran candidato, pero esa ya será otra historia.

Las otras dos alternativas, el papa americano y el negro, tienen también sus motivaciones. Por un lado, la Iglesia Católica lleva años viendo cómo los fieles europeos son cada vez menos, mientras que los americanos y africanos son cada vez más. Elegir un papa americano supondría mostrar una iglesia más cercana a esa realidad... amén de admitir implícitamente esa especie de "derrota". Obviamente, que el papa sea americano no implicaría un cambio de sede. El papa seguiría reinando desde El Vaticano, pero ya no sería lo mismo. Y con un papa de color sería un poco más de lo mismo, además de añadirle un toque de "modernidad" a la institución... una modernindad que la Iglesia nunca ha tenido, y que dudo que vaya a tener ahora.

¿Y una papisa? Imposible. No estaría mal, pero es imposible a día de hoy. Las mujeres no tienen sitio dentro de la jerarquía eclesiástica. Dicho de otra forma, las mujeres no pueden ser ordenadas sacerdote, al no poder ser sacerdotes, no pueden ser cardenales, y al no ser cardenales, no pueden ser elegidas papa. O papisa. Esto sólo tendría cabida si la Iglesia aceptara a la mujer como una intermediaria válida de Cristo, lo cual no se dará nunca, puesto que eso es lo que hacen los protestantes... y ellos son herejes desde el punto de visto de Roma. Siempre se han defendido diciendo que ellos son la verdadera iglesia, por lo que adoptar posturas heréticas es poco menos que contradictorio.

Pero claro, el próximo papa lo decidirá... el Espíritu Santo, independientemente de su procedencia.

9 de febrero de 2013

Nueva sección - Héroes

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Esta entrada va a ser más corta de lo habitual, ya que va a servir, símplemente, como presentación de una nueva sección dentro del blog: Héroes, como su propio nombre ya indica.

¿Qué héroes? Podréis pensar. Pues, en principio, he ideado esta sección para dar a conocer la vida, obra y milagros de españoles de todos los tiempos que, bien por activa, bien por pasiva, no han tenido el reconocimiento que se merecen debido a sus acciones, sobre todo en un país como España, en el que si hay algo más rápido que la velocidad con la que entronizamos a nuestros ídolos, es la velocidad con la que los destronamos y los tiramos por el fango para ya no volver a acordarnos de ellos si no es para señalar todas sus fallas. En cierto modo, esta idea la he ido rumiando desde que escribí el último post, y es que en lo de no saber vendernos también influye el no saber apreciar lo que otros compatriotas han logrado, tanto para nosotros como para el mundo entero.

El ejemplo más claro de esto que digo, amén del más frívolo, sería el caso de Raúl González Blanco, jugador del Real Madrid y de la Selección Española de Fútbol. Raul era muy bueno, era el líder indiscutible tanto del Real Madrid como de la selección, ejemplo de caballerosidad y de muchas otras cosas, no se podía entender ni el Real Madrid ni la selección si no estaba él... hasta que en la Eurocopa de Bélgica y Holanda del año 2000, falló un penalti contra Francia en cuartos de final cuando España perdía 1-2, lo que finalmente hizo que quedáramos eliminados del campeonato.

A partir de aquí, ya dio igual todo lo que había conseguido hasta entonces, todo lo que había sido, y todo lo que todavía consiguió después. Dejó de ser Raúl, el icono, el único, el ejemplo a seguir... para convertirse en "Baúl", un jugador incómodo y molesto que no servía para nada, malo como él sólo y que no se explicaba cómo podía seguir jugando en un equipo como el Real Madrid, llegando a día de hoy a pasar desapercibido para la inmensa mayoría de la población. ¿Alguien de aquí sabe que aun está en activo y que sigue jugando en el Al Sadd de Arabia Saudí?

Pero, lo dicho, esto es sólo un pequeño ejemplo para ilustrar a lo que me refiero. No todas las entradas de esta sección serán sobre futbolistas, ni sobre deportes, claro está. Intentaré que sea lo más variada posible y, ante todo, que arrojen luz sobre estos héroes cuyo mayor delito fue, pues eso, nacer en un país donde no se les apreció en toda su valía.

10 de diciembre de 2012

No sabemos vendernos

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Da igual lo mucho que insistan nuestros dirigentes en que hay que cuidar y mimar lo que ellos han dado a llamar "la Marca España". España mola y el mundo tiene que saberlo sí o sí. Pero da igual lo mucho que lo intenten, insisto, o cómo lo intenten, porque al fin y al cabo, va a haber cosas que no cambiarán nunca. No sé si por desidia de esos mismos que pregonan "la Marca España" como si fuera la solución a todos nuestros problemas y perdón a todos nuestros pecados o, como yo me temo, por pura ignorancia de esas mismas gentes, pero hay cosas que no cambian. Porque en casa seremos lo más y mejor, y nos sorprenderemos de que el resto del mundo no se dé cuenta de ello, pero esto es así, entre otras cosas, porque no tenemos ni idea de cómo vendernos de cara al exterior, ni tan siquiera en lo más básico. Los españoles somos cojonudos, sí, pero por ejemplo, para Sudamérica no dejamos de ser "los conquistadores".

¿A qué viene todo esto? Pues por dos motivos principales. Por un lado, somos famosos en el mundo por haber "inventado" el Santo Oficio de la Inquisición


Y no deja de ser gracioso, ya que denota la ignorancia que hay al respecto. Pero también es preocupante, porque denota que los españoles tampoco sabemos cómo defendernos al respecto, ni tan siquiera desde las esferas que deben defendernos. Para empezar, la Inquisición, para abreviar, no se "inventó" en España, sino en Francia en 1184 para combatir a los Cátaros, y se siguió practicando a todo lo largo y ancho de Europa, con más o menos "efectividad", hasta entrado el siglo XX. Sí es cierto que en España tuvimos la figura de Fray Tomás de Torquemada, pero este santo varón no apareció en escena hasta 1483, trescientos años más tarde. También Portugal tuvo su propia Inquisición, e incluso los Estados Pontificios, amén del resto de países europeos, como digo, aunque fuera a escala algo menor. Es más, por muy sangrienta que sea la fama de la Inquisición Española, no lo es menos la de la Caza de Brujas que se dio en Estados Unidos en el siglo XVII, cuando aun no eran más que meras colonias británicas, y que también tuvieron una fuerte connotación inquisitorial... oh, pero claro, ellos sólo eran ingleses y extremadamente puritanos, pobrecicos míos. Ellos solo fueron víctimas de sus propios miedos y prejuicios, así como de su ignorancia y mojigatería, así que, ¿Para qué molestarles más con tonterías como la masacre y persecución de cientos de personas por falsas acusaciones o chismes sin fundamento, cuando no por puros celos y envidias? Además, fueron ingleses y ahora americanos, así que son los buenos de la película. Se vieron "obligados" a elegir un mal menor en defensa de sus santísimas libertades.

Porque, precisamente, de los EE.UU. es de donde viene el otro de los motivos, aunque sea de manera indirecta. Desde hace un tiempo, siempre que veo o leo a un sudamericano hablar de España, es en los mismos términos: Somos unos conquistadores, y no en el sentido positivo de la palabra, precisamente. Somos expoliadores, saqueadores y, ante todo, asesinos y aniquiladores. No dicen nada, precisamente, de la mezcla cultural que hubo entre la cultura hispánica y las demás culturas sudamericanas a lo largo de los años en que fueron colonias españolas. Ellos se quedan en que les robamos el oro y punto. En que acabamos con sus respectivas culturas. En que los exterminamos como pueblos. A ver, que tampoco voy a decir ahora que nuestro comportamiento en América del Sur fuera ejemplar, ni mucho menos, pero no fue un comportamiento diferente al que se dio en otras potencias de la época, como Portugal o la ya anteriormente mencionada Inglaterra. Es más, y hablando de Inglaterra, cuando sale el tema nadie se acuerda del verdadero exterminio indio que se dio en América del Norte, primero con las 13 colonias (inglesas), y después con los Estados Unidos. Y es curioso, cuanto menos, ya que en el sur, con el tiempo y las revoluciones, comenzaron a aparecer estados independientes donde antes sólo había colonias españolas, estando algunos de estos estados dirigidos actualmente por descendientes de indígenas, véase si no el caso de Evo Morales en Bolivia. Y dichos estados han ido medrando tras las respectivas independencias. Sin embargo, ha pasado el tiempo y no veo que en América del Norte haya pasado lo mismo. Es más, diría que ha pasado todo lo contrario, porque, que yo sepa, y tras el exterminio de la inmensa mayoría de naciones  indias norteamericanas, no ha nacido ningún estado independiente, ni existe un estado dentro de los EE.UU. que esté dirigido por un descendiente de cualquiera de esos pueblos. Y ojo, que tampoco hay que echarle toda la culpa a los ingleses de toda esa desaparición, ya que ellos sólo se limitaron a recoger el testigo de otros países como Francia u Holanda, que fueron los que empezaron en serio. 

Sólo diré dos cosas para terminar: Primero, ¿Os acordáis de la película "El Último Mohicano"? A los que la hayáis visto, ¿Os acordáis de qué iba la película y por qué era el último de los mohicanos? Y digo más, ¿Visteis por ahí, acaso, a algún español? Pues eso; Y segundo: El nombre original de Nueva York era Nueva Amsterdam, y aparte de que la leyenda cuenta que los holandeses les compraron Manhattan a los Lenape por 24 dólares, se puede ver que, en cuestión de pocos años, la población indígena de la zona descendió de 5.000 a 200 personas.

Pero luego los malos somos nosotros, claro. Si es que no sabemos vendernos...

7 de diciembre de 2012

Constitucioncita que vienes al mundo...

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Ayer fue el cumpleaños de nuestra sacrosanta (y actual) Constitución de 1978. Y mucho me temo que, pobrecica mía, tuvo un 34 aniversario de lo más amargo. Me la imagino sonriendo, falsamente, a toda la caterva de impresentables que fueron ayer a celebrar con ella su cumpleaños. Políticos actuales, pasados, futuros y futuribles. Gente, toda ella, sonriéndole falsamente y pormetiéndole todo tipo de parabienes y de grandezas. Así que no es de extrañar que ella les sonriera con la misma falsedad. A fin de cuentas, toda esa gentuza no han parado de engañarla prácticamente desde que nació. Y lo que te rondaré, morena, piensa ella. Qué de tonterías, sandeces y disparates se han hecho y dicho a mi costa. Y las que me quedan, sigue pensando, afligida y pesarosa.
 
Lo dicho, 34 añazos ya, la segunda más larga de la historia de las Españas, sólo por detrás de su hermana mayor, la de 1876, y que duró 55 años. El cumpleaños ha pasado y ahora se refresca mientras se mira al espejo del cuarto de baño. Nunca fue perfecta, piensa, como lo es, al fin y al cabo, toda obra humana. Pero ojo, nunca pretendió serlo, aunque sí lo pretendieran aquellos que la crearon. O, al menos, pretendieron que ella, y con ella el resto del país, así lo creyera, aunque eso ya escapa a sus entendederas. Porque vale que ella es muy lista y muy sabia, pero sigue habiendo cosas del comportamiento humano en general, y español en particular, que se le escapan. Que sigue sin encontrarles sentido alguno.

Como, por ejemplo, que siempre se dijera de ella lo dificil que era de cambiar. Ante todo, era robusta e inviolable. Y sonríe al recordar esas palabras, ya que le gustaban, por supuesto. Le gustaba su sonoridad. Podía llegar a entender que, si se la hizo así, fue precisamente porque en la época en la que le tocó nacer, las cosas no estaban todo lo finas que cabría esperar, y podía pasar cualquier cosa en cualquier momento. No era para menos, ya que a los tres años de nacer, intentaron echarla para atrás a golpe de pistola. La Democracia en España estaba renaciendo con ella y no era plan de que nada ni nadie echara por tierra el esfuerzo de tanta gente. Pero bueno, afortunadamente, la cosa no pasó de ahí y, a partir de ese momento, todo fue hacia adelante. Robusta e inviolable, sigue dándole vueltas a esas dos palabras en la cabeza como si fuera un caramelo en la boca. Y es entonces, precisamente como si se hubiera cortado la lengua con una astillita de ese caramelo, cuando se le tuerce el rostro y se le nubla la vista. Porque precisamente por ser robusta e inviolable se evitaron hacer un sinnúmero de reformas que no le hubieran venido mal para que el perfecto funcionamiento de la democracia hubiera seguido siendo, eso, perfecto. Como el que una mujer pueda sentarse en el trono. Que sí, que vale, que puede sentarse, pero tiene que producirse una alineación intergaláctica para que eso suceda sin ningún sobresalto. En ese aspecto, piensa mientras se lava un poco la cara, espera que Felipe de Borbón, futuro Felipe VI de España si no pasa nada antes, haga algo al respecto. Si es que puede, claro. Tan robusta e inviolable ella. Tantas cosas que se podían haber hecho y no se hicieron por esa dos palabras... y lo primero que se hizo fue, precisamente, cambiarla para ponerle un tope de gastos. Se fue una noche a dormir y, al día siguiente, se levantó con la sorpresa. Para eso no les hizo falta invocar su santísima robustez, no. Que gastaba mucho y por encima de sus posibilidades, decían. Que gastaban mucho ellos, querrían decir, y le quisieron echar el muerto a otros. Y todo por querer que el vecino les mirara bien. Quizá por eso mismo, ahora le suena a cachondeo eso de "robusta e inviolable".

Qué gente, piensa mientras suspira larga y lentamente. Han hecho que, en cosa de un par de años, o quizás incluso menos, la gente haya pasado de echarles la culpa a ellos, a echársela... ¡Directamente a ella! ¿Pero qué había hecho ella? ¡Si los que empezaron a hacer su santa voluntad por enicma de lo que ella decía habían sido, precisamente, ellos! Mucho mimarla, mucho adorarla, y a la hora de la verdad, ni le hacen caso, ni la cuidan, ni nada. No es perfecta, se repite, pero diantres, si aquellos que tienen que hacerme caso, me hacen el caso que ellos quieren, así no vamos a ninguna parte. Y menos perfecta que seré, claro.

Finalmente, me la imagino yéndose a dormir, esperando que, cuando despierte al año siguiente, la cosa haya cambiado un poco. Pero a mejor, que para cambios a peor siempre hay tiempo. Se pregunta, casi cuando se queda dormida, si se habrán dado cuenta de lo falsa que era su sonrisa. Como para no serlo. Como para no darse cuenta. Como se dio ella cuenta de lo falsas que eran las sonrisas que le dirigían a ella.

23 de noviembre de 2012

Viejas Glorias

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Hoy me toca ponerme en plan Abuelo Cebolleta, y es que justo tras publicar el último post, empecé a recordar uno de los videojuegos que más marcaron mi adolescencia: El Metropolis Street Racer (MSR) de Sega Dreamcast, desarrollado por la ya desaparecida Bizarre Creations. Una muestra de lo que representó este juego en mi mente adolescente es, que cuando desapareció la partida que tenía guardada de dicho juego me cabreó muchísimo más que cuando desapareció otra partida que tenía de Final Fantasy X a la que le había dedicado unas 240 horas... creo que con esto lo digo todo. Eso sí, aviso que lo que voy a escribir a continuación es todo de memoria, de recuerdos que tengo de hace ya unos cuantos años, por lo que es muy probable que dichos recuerdos estén algo empañados por esa idealización que le da el paso del tiempo a todo aquello que nos ha gustado enormemente en el pasado.

Para empezar, diré que, en mi opinión, este juego fue el pionero de los juegos de conducción tal y como los conocemos ahora: Carreras ilegales en las calles de varias ciudades del mundo; recompensas por ganar en un circuito o en sprint en dichas calles; recompensas por derrapes largos y sin choques; y así hasta completar un largo etcétera. No podía ser menos, ya que su plataforma, la consola Sega Dreamcast, también fue una pionera en sí misma. Y le pasó lo mismo que a todo buen pionero o descubridor que se precie: Que "murió" pobre y sola.

La principal de las novedades de este juego respecto a los anteriores fue, precisamente, que se competía en las calles de tres conocidísimas ciudades a nivel mundial, a saber: Tokyo, Londres y San Francisco, todas ellas mapeadas con todo lujo de detalles. De hecho, en este juego Trafalgar Square merece una mención especial aparte debido al alto grado de precisión y realismo que presentaba dicha plaza londinense en el juego. Pero no sólo en el ambiente se quedaba la recreación, ya que dependiendo de la ciudad en la que estuvieras corriendo en ese momento, y de la hora del día a la que corrieras, cambiaban tanto las condiciones meteorológicas como las emisoras de la radio del coche con las que podías elegir la música que querías escuchar. Y creedme cuando os digo que no es lo mismo conducir con un solazo de impresión en San Francisco... que conducir bajo un intenso aguacero por las calles de Londres.

Otra novedad fue que, aunque ya había juegos con coches reales, estos solían ser siempre superdeportivos o, cuanto menos, coches  preparados directamente para la competición. Modelos, a fin de cuentas, que sólo se veían en revistas y similares, mientras que en el MSR te encontrabas, además de ese tipo de coches, faltaría más, modelos que podías ver en tu día a día aparcados en la calle, lo cual representaba toda una novedad. Porque vale, sí, conducir un Ferrari o un Porsche siempre es divertido, pero... cuando te los encuentras en todos los juegos de conducción que tocas, al final pierden mucho de su brillo. Ahora bien, cuando lo que te ponen entre las manos es el volante de un Peugeot 306 HDi... la cosa cambia. Y dentro de los coches, otra novedad fue que cada coche tenía su propia forma de comportarse dependiendo de sus características. Así pues, no era lo mismo conducir un Honda S2000 o un Ford Mustang GT... que un Mitsubishi Lancer Evo VI o un Toyota Celica GT-FOUR.

Y, para un servidor, la mayor de las novedades fue, precisamente, el manejo. Como ya he dicho antes, Dreamcast fue una pionera en su campo, y entre sus características se incluían unos gatillos totalmente analógicos en la parte inferior del mando. Pues bien, estos gatillos se usaban en el juego como acelerador y freno respectivamente, y al ser completamente analógicos, podías acelerar y frenar a voluntad. A lo que me refiero con esto es que, en otros juegos anteriores, si tu pulsabas el botón del freno, frenabas a fondo, y lo mismo pasaba con el acelerador. El MSR, en cambio, te permitía acelerar o frenar a medias, lo cual era increíblemente útil a la hora de tomar curvas que, con darlas a medio gas o frenando a medias, te permitían ganar esos preciosos segundos respecto a tus rivales sin ponerte a dar vueltas como una peonza en caso de que el coche empezara a derrapar. Porque, como ya he mencionado con anterioridad, no es lo mismo conducir en Londres con un Honda S2000 bajo un aguacero que no ves a dos metros... que en San Francisco con un Nissan Skyline GT-R y un sol de justicia.

Debo añadir, ya para finalizar, que este juego se lanzó al mercado en Noviembre de 2000, por lo que sus gráficos están más que superados, pero... después de ver varios vídeos y comprobar que, efectivamente, 12 años nos separan desde entonces, puedo afirmar que estamos, o estuvimos, ante el mejor juego de coches jamás creado con anterioridad para ninguna otra plataforma.


Pd.- ¿No habrá por ahí, por casualidad, un alma caritativa que me deje su Dreamcast, su tarjeta de memoria y su MSR?

21 de noviembre de 2012

Comparaciones odiosas

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Porque, como muy bien reza el dicho, las comparaciones son odiosas. Y si encima son inevitables y para desmerecer algo, peor todavía.

En este caso me refiero a la inevitabilísima comparación entre dos videojuegos que son primos hermanos. Por un lado, tenemos Need for Speed: Most Wanted, desarrollado en 2005 por EA Black Box; y por otro lado tenemos la remasterización desarrollada este mismo año por Criterion Games y que se llama, como no puede ser de otra forma, Need for Speed: Most Wanted 2012.

Personalmente, y antes de empezar en serio, debo decir que el juego me gusta. Está muy bien desarrollado, los coches se comportan cada uno acorde a sus propias características físicas, ya que no es lo mismo conducir un Lancia Delta HF que un Ariel Atom 500... ni por asomo, los gráficos son excelentes, etc. Además, que a priori la idea es muy buena: Adaptar el juego del 2005 a los coches actuales. Y teniendo en cuenta que el juego original era muy bueno, este prometía. Misma estética, mismo motor, mismo desarrollo... pero con coches totalmente actualizados. Una maravilla, en pocas palabras. Y si encima veías el trailer del mismo, pues ya poco más se podía decir:



Pero el problema es, precisamente, ese. Que prometía. Y con las promesas se ha quedado, porque ambos juegos no se parecen en nada. El primer error de todos, a mi parecer, ha sido cambiar el equipo de desarrollo. Para el juego de 2012 han escogido a Criterion, la desarrolladora de la franquicia de juegos Burnout, y eso se ha notado y mucho, ya que el juego tiene todas las características de esta otra serie. Más que "Most Wanted 2012", el juego tendría que haberse llamado "Burnout 2012". 

Respecto al juego en sí mismo, se lo cargaron en el momento en el que decidieron prescindir completamente del Modo Historia. Si en la versión del 2005 ese modo era el que servía de espina dorsal a todo el juego, y el que, de hecho, le daba un mínimo de sentido, os podéis imaginar cómo es la versión del 2012 sin una historia en torno a la cual gire toda la acción. Lo dicho, es un "Burnout 2012", ya que lo único a lo que te limitas es a correr. Porque sí. Porque queda muy bien eso de "mira mamá, estoy conduciendo un Gallardo". Incluso cuando te persigue la policía, lo único que puedes hacer es limitarte a correr, ya que en esta edición han eliminado los "puntos de ruptura" de la edición anterior, por lo que ahora, o te escapas de la policía por velocidad, o no te escapas. Así de claro. Y aunque no te escapes da lo mismo, ya que no te repercute para nada en el desarrollo del juego. En el amor propio sí es verdad que siempre repercute algo, pero desde luego, en el juego no. Y lo peor de todo, para mi, es eso de que, para conseguir un coche de la Black List, tengas que destrozar, literalmente, el coche del rival. Algo muy propio de la saga Burnout y que a mí, personalmente, me parece un auténtico despropósito.

Otra de las características que han ido a peor ha sido la de la mejora de los coches. En el videojuego original, aparte de que empezabas con coches de gama media-baja, como el Fiat Punto, e ibas consiguiendo coches de gamas más altas conforme avanzabas, las mejoras de los mismos eran más graduales, ya que dichas mejoras también se iban desbloqueando conforme avanzaba el juego. Ganabas la carrera tal, por lo que ganabas la pieza cual, que te daba la mejora de lo que fuera. En la edición 2012 empiezas directamente conduciendo un Aston Martin V12 Vantange, y los coches, en lugar de comprarlos, te los vas encontrando por el camino. Y los primeros en encontrarte son "minucias" como, por ejemplo, el Porsche 911 Carrera S, el Maserati GranTurismo MC Stradale o el Lamborghini Gallardo. Además, algo tan "caro" de conseguir en la edición anteiror como era el óxido nitroso, en esta se consigue sólo por ganar la primera carrera, y encima se debe ganar para todos y cada uno de los coches. Ya no vale con desbloquear la mejora e irse a un talle a instalarla al coche de turno. No. Tienes que conseguirla para todos los coches que encuentres, lo cual es otro engorro a sumar a la lista. Porque el mayor engorro de todos es la dificultad propia del juego. Las carreras marcadas como fáciles son, eso, fáciles. Si no te encuentras con ningún coche "peatón" de frente, puedes ganar la carrera muchas veces incluso sin quererlo. Pero las que están marcadas como dificultad media... ¡Ay, amigo! Esas ya son otro cantar. Y las que están marcadas como difíciles, ya ni hablamos. Y ni qué decir tiene lo dificil que te lo ponen los integrantes de la Black List... vale que tienen que vender caro su pellejo, no digo que no, pero lo de este juego creo que es pasarse un poco. Un poco mucho.

Pero, como digo al principio, el juego en sí mismo no es malo. En absoluto. Lo dicho, los gráficos y la definición de los mismos son fabulosos, y el manejo de los coches, al menos en la mayoría de ellos, es una gozada. Además, la banda sonora está muy a la altura de las circunstancias, ya que es muy movida y es muy motivadora. Vamos, que te entran ganas de pisar el acelerador sólo con escucharla. Pero claro, el problema, insisto, es el nombre. Si lo hubieran llamado Burnout 2012, como he dicho antes, no habría pasado absolutamente nada. Tendríamos un juego muy bueno de conducción, una galería fantástica de cochazos de alta gama y carreras a lo loco por toda la ciudad. Y aquí paz y después gloria. Pero si te llamas Need of Speed: Most Wanted 2012... más te vale, por lo menos, parecerte algo a tu predecesor.

17 de noviembre de 2012

Cuidado con el GPS…

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…que lo carga el Diablo, como suele decirse.

Hoy toca hablar del GPS, o Global Positioning System, por sus siglas en inglés, ese sistema de posicionamiento global que, poco a poco, se está haciendo más presente en nuestro día a día. Prácticamente, todos los coches recién salidos de fábrica vienen ya con un navegador incorporado dentro de sus extras y, si te pasas por la sección del Automóvil de cualquier centro comercial, te encontrarás con un espacio reservado exclusivamente a estos dispositivos. Pero eso sí, si digo “cuidado con él” es porque, aunque la considero una herramienta la mar de útil, sobre todo a la hora de salir a carretera, también opino que tiene sus desventajas e inconvenientes. Como todo en esta vida, claro está.

En mi opinión, los beneficios no son pocos. Para mí, el primero y fundamental es el de evitarte la necesidad de llevar un mapa cartográfico más grande que el propio coche desplegado dentro del mismo para saber por dónde tienes que ir… considerando que sepas dónde estás en un momento dado, claro, ya que, para empezar, el GPS te indica, con una altísima precisión, el punto exacto en el que te encuentras. El siguiente beneficio, a cuerda del primero, es que te traza la trayectoria a seguir entre tu punto de origen y tu punto de destino, lo que te evita tener que empollarte la ruta que necesitas seguir. Vale, si es un trayecto corto este beneficio se queda en nada, pero cuando las rutas empiezan a ser largas o, simple y llanamente, no tienes ni idea de la zona en la que te encuentras y no conoces sus carreteras… ayuda y mucho, la verdad. Y ni qué decir tiene que, en la mayoría de modelos, viene ya incorporada la función de detección de radares, cálculo de tiempo estimado, velocidad de la vía frente a la velocidad actual del vehículo, etc.

Pero, eso sí, no todo el monte es orégano. Para empezar, porque como buen aparato basado en la informática, es más tonto que Abundio; y para seguir, porque todos los aparatos GPS destinados a la conducción no son GPS puro, sino simples y meros navegadores. Explico estos dos puntos. Un GPS puro y duro funciona mediante coordenadas. Longitud y latitud, grados y minutos. Está usted en el punto Xº,-Yº, introduzca las coordenadas a las que quiere llegar. Vale que, de cara a la conducción, el aparato resume todo esto como “Ciudad de Origen” y “Ciudad de Destino”. Pero precisamente, al estar pensado para circular por carreteras, tiene que ser un aparato de mucha calidad, o con un mapeado muy bien definido, para que no se vuelva loco si se entra en sendas de tierra. Obviamente, ahí no hay ciudad de origen ni de destino que valga. Otra forma de percibir su “tontería” es, precisamente, porque, como buen navegador que es, traza las rutas basándose escrupulosamente en el mapeado base que pueda tener el aparato en su memoria, lo que llega a ser potencialmente peligroso. Imagino que, quien más, quien menos, todo el mundo recordará el fatal accidente de un senegalés que se precipitó a un pantano precisamente porque el GPS le indicó que la carretera que tenía que seguir pasaba por ahí (Noticia). Además, en mi experiencia personal con dichos aparatos, de haber seguido al pie de la letra lo que me dictaba el mío, ahora mismo estaría todavía intentando llegar a casa desde hace ya más de tres meses.

De todo esto se desprenden un par de consejos básicos. El primero, tener el navegador perfectamente actualizado. Tampoco hace falta caer en la paranoia de estar buscando actualizaciones todos los días, no sea que hayan cambiado la dirección de las calles, pero sí que, si se prevé la realización de un viaje o un desplazamiento moderadamente largo, qué menos que actualizarlo el día anterior a la salida. Y, no menos importante, que a fin de cuentas, quien conduce es uno mismo, y esa situación no cambia se lleve GPS o no. Quien conduce es quien debe decidir, en todo momento, hasta qué punto se fía de lo que el aparato le va dictando. Por poner un ejemplo, es como si tenemos un asesor financiero que nos propone un negocio de lo más turbio. Si vemos que ese negocio nos va a llevar a la ruina, no le hacemos caso… ¿Verdad?