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9 de febrero de 2015

Tolkien (VIII) - De los Medio Elfos

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Una de las discusiones más repetidas en el mundo de aquellos a los que la obra de Tolkien nos gusta más allá de lo meramente literario es, precisamente, la de los "semielfos", los nacidos de las uniones entre Eldar (elfos) y Edain (humanos), y las consecuencias que esto puede acarrear. Y aunque en principio la existencia de dichos seres está fuertemente restringida por los propios escritos de Tolkien (“[...]No es conveniente que los Hijos Mayores de Ilúvatar amemos a los Menores; ni lo aceptarán los hados, salvo una o dos veces solamente, por alguna gran causa que nosotros no entendemos.” - El Silmarillion: De Turin Turambar), en los últimos tiempos ha habido una especie de "filtración" por parte de otros mundos fantásticos, donde los semielfos están mucho más presentes, fomentado, seguramente, por sus adaptaciones a juegos de rol.

Pero como digo, esto en el legendarium de Tolkien es completamente diferente, a pesar de que su respectivo juego de rol los comtemple como raza jugable. De hecho, a lo largo de la Historia de Arda nos encontramos con tan sólo tres uniones entre ambas razas: Beren y Luthien, Tuor e Idril, y Aragorn y Arwen, e incluso el propio Tolkien indica expresamente que únicamente existieron estas tres uniones. Dicho lo cual, y para ilustrar esta entrada, nos centraremos en las dos primeras parejas, por ser las que más relevancia tuvieron a lo largo de la historia.
Beren y Luthien

Por su parte, Beren era un Edain de la Casa de Bëor, mientras que Luthien era la hija de Thingol, rey Elfo de Doriath, y de Melian, una Maia (un ser similar a Sauron). Durante sus aventuras, ambos mueren pero son devueltos a la Tierra Media con la condición de que ella perdiera el don de la Inmortalidad, tras lo cual tuvieron un hijo, llamado Dior, y que fue considerado el primer Medio Elfo, aunque en este caso, e imagino que debido a la fuerte herencia élfica que tenía por parte de su madre, se lo cuenta prácticamente entre los Eldar. Y lo que es más, Dior se casó a su vez con Nimloth, una Elfa pura, de cuya unión nacieron Eluréd, Elurín y Elwing (más adelante seguiremos hablando de ella), a los que también se consideraba netamente de entre los Eldar.

Por otra parte, Tuor era un Edain de la Casa de Hador, que se casó con Idril, princesa Eldar del Reino Escondido de Gondolin e hija del Alto Rey de los Noldor Turgon, hijo de Fingolfin. De esta unión nació Eärendil, a quien, en este caso, siempre se lo consideró como parte de los Edain (o, al menos, a mí siempre me dio esa sensación). Eärendil, a su vez, se casó con Elwing... sí, la misma Elwing que mencionábamos en el párrafo anterior, por lo que volvemos a tener una unión entre Eldar y Edain, de la cual nacieron, y ahora sí que llega lo interesante, los gemelos Elrond y Elros.

Elrond Medio-Elfo
Hasta este punto, es verdad que por mucho que predominara una parte sobre la otra, todos los descendientes de Beren y Luthien por un lado, y de Tuor e Idril por el otro, eran en mayor o menor medida Medio Elfos. Estas dos parejas fueron las únicas "puras", racialmente hablando. Y quizá precisamente por eso mismo, al finalizar la Primera Edad del Sol, a Elrond y Elros les dan la posibilidad de elegir estirpe, aunque más que una ofrenda, es una imposición. Deben elegir estirpe. Y es aquí cuando Elros, por su parte, decide ser humano y convertirse en el primer rey de Númenor (Elros Tar-Minyatur); y Elrond, por la suya, decide ser Eldar. Y así lo sigue siendo por mucho que se lo conozca como Elrond Medio-Elfo.

A partir de aquí, digamos que las dos razas vuelven a estar compensadas, ya que todos los descendientes de Elros son púramente humanos (los ahora llamados Dúnedain), entre otras cosas porque se casó con una Edain y por la propia naturaleza de su elección ([...] todos aquellos que tienen sangre de Hombres mortales, en alguna parte, grande o pequeña, son mortales a menos que se les conceda otro hado); del mismo modo que los hijos de Elrond (Elladan, Elrohir y, sobre todo, Arwen) fueron principalmente Eldar precisamente porque él se casó con Celebrian, hija de Galadriel y Celeborn (dos de los Eldar más antiguos y nobles que habitaban la Tierra Media en la Segunda Edad del Sol).

Y ahora me diréis "¿Cómo pueden estar compensadas las razas en este punto? ¿Y qué pasa con Aragorn y Arwen, y con su hijo?". Incluso aquí hay una explicación más que aplastante. Eldarion (el hijo de ambos) es púramente humano por el sencillo motivo de que Arwen decide ser mortal (humana) antes de casarse con Aragorn, por lo que su hijo es el fruto de una unión entre dos humanos. Sin embargo, el único fleco que queda en esta historia son precisamente Elladan y Elrohir, ya que posponen tanto su decisión que se les acaba perdiendo la pista.

Así que, como podéis ver, y recapitulando, si queréis ser puristas a la hora de hacer una partida de rol ambientada en la Tierra Media, tenéis que tener en cuenta que los únicos Medio Elfos que hubo en la Tierra Media fueron Dior, Eluréd, Elurín, Elwing, Eärendil, Elros, Elrond, Elladan, Elrohir y Arwen. Ni uno más, ni uno menos. Y de uniones entre elfos y enanos ya ni hablamos.

2 de septiembre de 2014

Tolkien (VI): John Ronald Reuel Tolkien

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En esta ocasión, la entrada de este blog dedicada al mundo de Tolkien va dedicada... a él mismo. Y es que hoy es el 41º aniversario de su muerte, el 2 de septiembre de 1973, y me gustaría dedicar esta entrada, precisamente, a uno de los autores que cambiaron el panorama de la literatura universal para siempre. Y nunca mejor dicho, porque desde que se editaran sus libros, la percepción sobre según qué seres mitológicos cambió para siempre. Por ejemplo, antes de El Señor de los Anillos, y según la cultura popular, los elfos eran seres diminutos, poco menos que duendes pequeños, traviesos y juguetones... mientras que ahora, en cualquier libro en el que aparezca un elfo, será descrito como un ser alto, esbelto y notablemente sabio. O, al menos, más sabio que un humano.

Pero, ¿Quién fue Tolkien? ¿Cómo pudo crear todo un mundo y llenarlo de seres completamente increíbles que trascendieron a su propia obra, con sus propias culturas y, más importante aun, sus propias lenguas? Empecemos desde el principio.

Ronald en 1916
John Ronald Reuel Tolkien nació en Bloemfontein, en el Estado Libre de Orange, hoy Sudáfrica, el 3 de enero de 1892, y a pesar de sus tres nombres, sus padres, su familia, e incluso su esposa Edith siempre lo llamaron simplemente Ronald. Cuando aun era un niño de tan sólo tres años, los Tolkien decidieron volver a Inglaterra, de donde provenían sus respectivas familias, debido a que el clima de la región no era bueno para pequeño Tolkien. Como su padre no quería irse de África debido a los negocios de extracción de diamantes y otras joyas que ahí tenía, quedaron en que, en principio, su madre se iría con él y con su hermano pequeño, Hilary, y al año siguiente su padre se uniría a ellos. Sin embargo, una fiebre reumática acabó repentinamente con su vida, dejándolos viuda y huérfanos respectivamente, amén de sin ingresos.

Así pues, la madre de Tolkien decidió irse a vivir con su familia a una aldea en las cercanías de Birmingham, donde Ronald comenzaría a explorar los bosques y las granjas de la región, que más adelante le inspirarían para crear Bolsón Cerrado. Fue esto, junto con la educación recibida por parte de su madre, lo que despertaría en el chico un gran interés por la botánica. Pero además de las plantas, pronto descubrieron que a Ronald también se le daban muy bien los idiomas. De hecho, con aproximadamente cuatro años ya sabía leer y escribir en latín perfectamente.

Otro de los acontecimientos que marcaría la vida de Ronald fue su bautismo en 1900, ya que, en contra de los deseos y de la presión de su familia materna, él, su madre y su hermano pequeño se bautizaron en la Iglesia Católica, lo que le supuso a su madre la retirada de toda la ayuda económica que su familia le prestaba desde que enviudó. Posiblemente por este motivo, también su madre moriría cuatro años más tarde debido a unas complicaciones con su diabetes, lo que, en opinión del joven Ronald, era un martirio en toda regla. Literalmente, ya que consideraba a su madre una mártir por haberse mantenido fiel a su Fe a pesar de todos los problemas que ésto le había causado. Así pues, tenemos a un joven Ronald con 12 años huérfano de padre y madre, y con un hermano de 10 años.

Sin embargo, dicho "martirio" no fue en vano. El padre Francis Xavier Morgan (andaluz de padre galés), un sacerdote de Birmingham que había apoyado a su madre, se ocupó a su vez de los dos chicos, aunque siguieran viviendo en el orfanato. El padre Francis, de hecho, fue quien enseñó español a Ronald, lo que le sirvió más adelante para inventarse su propio idioma: El Naffarin. Además, con 16 años, conoció en el orfanato, y se enamoró de ella, a la que más tarde sería su mujer: Edith Mary Bratt. Lo curioso del caso es que, como ella era tres años mayor que él, el padre Francis le prohibió tener cualquier tipo de relación con ella hasta que no cumpliera los 21 años. Ni encuentros, ni cartas, ni nada de nada, cosa que el joven Ronald respetó a rajatabla. Tan a rajatabla, que la misma tarde de su vigésimo primer cumpleaños le escribió una carta a Edith declarándole su amor y pidiéndole que se casara con él. Y aunque en un primer instante ella le confesó que pensaba que se había olvidado de ella y que ya estaba prometida a otro hombre, ella devolvió el anillo y se comprometió con Ronald, casándose finalmente en 1916.

Durante todo este tiempo, Ronald demostró ser un alumno y un viajero más que notable. Sus notas tanto en el instituto como en la universidad fueron excelentes, destacando en la carrera de Lingüistica la asignatura Lingüistica y Literatura Inglesa hasta Chaucer, donde sacó matrícula de honor. Y aun es más, si tenemos en cuenta que una de sus asignaturas optativas fue, ni más ni menos, noruego antiguo, podemos hacernos una idea de hasta qué punto le gustaban a Ronald las lenguas, y si eran antiguas, más todavía.

Pero tras acabar la carrera, y con la Primera Guerra Mundial en su apogeo, fue alistado en el ejército y enviado a Francia, donde sirvió como Oficial de Comunicaciones en la Batalla del Somme, donde fue herido. Debido a sus heridas, se le llevó de vuelta a Inglaterra, donde empezaría a gestar lo que, posteriormente, se convertiría en la Tierra Media, ya que durante su convalecencia comenzó a escribir La Caída de Gondolin. Afortunadamente, sus heridas no le permitieron volver al frente, aunque siguió en servicio mientras duró la guerra. Lo más destacable, sobre todo, de su convalecencia es que, mientras daba un paseo con su mujer, ésta se puso a bailar en medio de un bosque, lo que le inspiró para crear también La Balada de Beren y Luthien.

Tras la Guerra, Ronald comenzó a trabajar en la creación del Oxford English Dictionary, así como a impartir clases en la Universidad de Leeds y, más tarde, en la de Oxford, momento en el que escribió tanto El Hobbit como los dos primeros volúmenes de El Señor de los Anillos. En principio, como había escrito el primero para sus hijos, no tenía intención alguna de publicarlo, pero C. S. Lewis, que para entonces ya era gran amigo suyo, le convenció de lo contrario... afortunadamente. Además, durante estos años, Ronald retomó los relatos que había ido escribiendo en su afán de que Inglaterra tuviera una mitología "a la altura de la griega", que más adelante verían la luz en El Silmarillion de la mano de su hijo Christopher.

Tumba de J. R. R. y Edith Tolkien en Bournemouth
Finalmente, Tolkien comienza a publicar sus libros. Tras El Hobbit, que ya había publicado en 1937, publicó la que sería su continuación, El Señor de los Anillos, entre 1954 y 1955. Incluso su colega C. S. Lewis le propuso para el Nobel de Literatura, aunque el jurado desestimó su candidatura, según ellos, por su "pobre prosa". Sin embargo, eso no impidió que se le nombrara Doctor Honoris Causa en varias universidades del mundo, vicepresidente de la Philological Society y miembro de la Royal Society of Literature, así como el nombramiento de Comendador de la Orden del Imperio Británico de mano de la reina Isabel II.

Pero el Destino de los Hombres, como el lo describió en sus escritos, acabó por alcanzarle también a él. En 1971 moría Edith Tolkien, la mujer que lo había acompañado toda su vida, muriendo él tan solo 21 meses después, tal día como hoy, 2 de septiembre, de 1973. Fueron enterrados en la misma tumba y, como muestra del amor que se profesaban, bajo sus nombres aparecen, respectivamente, Beren y Luthien, los protagonistas de una de las historias de amor más grandes reflejada en sus narraciones.

Espero que esta humilde entrada os haya servido para, al menos en parte, conocer al genio creador de toda la Tierra Media. Un hombre, por suerte o por desgracia, irrepetible.



Pd.- Como nota anecdótica y curiosa, comentar que, al igual que los reyes númenóreanos que aparecen en El Silmarillion, Ronald también eligió el momento de su muerte. ¿Que por qué lo digo? Fijáos: Murió en 1973, ¿Verdad? Muy bien, pues ahora recordemos su poema más famoso, el Poema del Anillo:

3 anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo
7 para los Señores Enanos en palacios de piedra
9 para los Hombres Mortales condenados a morir 
[...]
1 Anillo para gobernarlos a todos[...]

 Ahora fijáos en los números de los anillos de abajo a arriba y comparadlos con los del año de su muerte... Vale, sí, es una casualidad como un templo, pero... Impresiona, ¿Verdad?