10 de julio de 2010

Empieza la cuenta atrás

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Faltan menos de 24 horas para que España logre (o no) su mayor hito en su historia futbolística. De momento, ya hemos superado ese cuarto puesto de Brasil '50, y ya somos, como mínimo, segundos. Pero para llegar hasta aquí, ha habido que andar un buen trecho. No obstante, no voy a hablar de lo que ha hecho España, sino que, más bien, voy a hacer un resumen/análisis de lo que han hecho los demás favoritos que se han ido quedando en la cuneta.

Sin embargo, y antes de empezar, no me gustaría desaprovechar la oportunidad para lanzar una pregunta al aire: ¿Qué significa ser favorito? E incluso mejor: ¿Cómo y por qué se es favorito?

En principio, se podría decir que un favorito es aquel que tiene más posibilidades de llevarse un premio. El problema, es que generalmente, se obvian los motivos por los que se puede ser favorito. En el caso del fútbol, que es de lo que estamos hablando, un favorito podría ser un equipo que juega bien y que, además, gana mucho o lo gana todo porque viene enrachadísimo. Que tiene una entereza táctica sublime, que el seleccionador sabe tomar las decisiones oportunas en los momentos oportunos, que sus jugadores son capaces de encontrar los huecos que otros no encuentran... Sin embargo, en este mundial nos hemos encontrado con un montón de favoritos que lo eran, simple y llánamente, "porque eran ellos". Así, nos hemos encontrado con favoritos tales como Inglaterra, Argentina, Italia o Francia que, efectivamente, eran favoritos porque eran ellos. Habían sido campeones del mundo en algún momento y, por lo tanto, se convertían automáticamente en favoritos. Hasta he llegado a escuchar la falacia (falacia fácilmente desmontable, dicho sea de paso) de que España no podía ser favorita porque no había ganado nunca antes. Pues bien, se da el caso que se han juntado en la final dos selecciones que no han ganado un mundial antes (porque en lo que se refiere a España, ya llevamos dos Eurocopas... aunque eso no debe contar, por lo visto).

En fin, paso al análisis en sí mismo:

Inglaterra: Como campeón del mundo que es (ganó el mundial en Inglaterra '66... aunque hay quien dice que más bien se la regalaron), los ingleses llegaron al Mundial con el cartel de favoritos. Habían venido de hacer una clasificación casi impecable (9 partidos ganados de 10 que se juegan), con un Fabio Capello, maestro del resultadismo, como seleccionador. Parecía que esta vez, tal y como pasaba siempre con España (favoritos "porque sí" y en cuartos, a casa), iba a ser la buena e iban a dar el campanazo... pero los jugadores debieron olvidarse de cómo se jugaba al fútbol al bajar del avión o algo así, porque en ningún partido del mundial demostraron que pudieran ser favoritos a "algo". Una victoria por 1-0 y dos empates en un grupo más que flojo (para EE.UU. fue todo un éxito empatar a 1 contra ellos) fue lo que necesitaron para pasar a Octavos como segundos de grupo. Ahí les tocó Alemania y, como no podía ser de otra manera, los germanos, que sí estaban respondiendo a las expectativas, les pasaron por encima (4-2).



Italia: O lo que es lo mismo, el claro ejemplo de que jugar tanto tiempo a la ruleta rusa acaba pagándose caro. Fiel a su estilo (no hacer nada en todo el partido/campeonato excepto cuando se podía hacer un contraataque y encima meter un gol), los italianos no jugaron ni a las tabas en los tres partidos que jugaron (dos empates y una derrota, igual a 2 puntos) los situaron como últimos de su grupo, algo que no pasaba en años. Fueron víctimas, precisamente, del fútbol rácano y sin ganas que siempre han practicado. O peor, porque antes, al menos, tenían delanteros que le ponían un poco de ganas. Ahora, ni eso. Al final, en el tercer partido, cuando aun tenían posibilidades de clasificarse para Octavos tras una rocambolesca carambola, empezaron a jugar a "algo". Pero ya fue tarde, y no pudieron ni empatar, siendo eliminados en primera ronda, algo catastrófico para un país acostumbrado a ganar a cualquier precio... pero justo para el fútbol como deporte.



Francia: El caso de Francia es digno de una novela de terror. Pero terror para cualquier seleccionador que no se llame Raymond Domenech. Para empezar, hicieron una clasificación mediocre, necesitando ir a la repesca contra Irlanda del Norte y pasando gracias a la famosa mano de Henry (es más, hubo incluso quien vio "mano" de Michel Platini, presidente de la UEFA, para que Francia se clasificara). Francia jugaba fatal y al seleccionador, lejos de preocuparse por ello, cada día que pasaba sudaba más del tema. "A mí, que me registren", parecían decir sus expresiones corporales de tanto en cuando. Y en el Mundial estalló la mascletá. Que si los jugadores se rebelan, que si uno llama hijo de puta al seleccionador y es expulsado del equipo, que si hay topos dentro del equipo, que si el ambiente es nefasto, los jugadores que se niegan a entrenar... Lo dicho, Francia jugaba de mal en peor, acabando última de su grupo con tan solo un punto conseguido. Un desastre mayúsculo que alcanzó incluso cotas políticas.


Argentina: De la mano de un dios (endiosado, más bien) venido muy a menos, la Argentina de Diego Armando Maradona también hizo una clasificación más bien... irregular, más que nada porque el equipo no terminaba de arrancar. No se clasificaron hasta el último momento (momento en el cual, Maradona dijo su frase más famosa de los últimos tiempos) y demostraron una dependencia en Lionel Messi que no era ni normal ni sana, pensando que como en el Fútbol Club Barcelona lo había ganado todo, haría lo mismo con la Albiceleste. Pero "el Pelusa" debió pasar por alto algo tan básico como evidente, que no es otra cosa que Argentina no es el Barça, y que si Messi lo ha ganado todo, fue gracias a que el fútbol, le pese a quien le pese, sigue siendo un deporte de equipo. Y equipo era lo que él tenía detrás en Barcelona, y no lo que tenía en Argentina, donde de medio campo hacia atrás, la cosa no terminaba de carburar. Sin embargo, llegaron al Mundial y parecía que la cosa cambiaba de rumbo. No le tocó un grupo demasiado correoso (aunque tampoco demasiado fácil), y en él venció y convenció. Incluso en Octavos volvió a lucirse contra Mexico. Pero en cuartos llego la hecatombe. Le tocó a Alemania, que venía de ganar de 4 en 4... y 4 que se llevaron a casa. Otros que no pudieron hacer gran cosa contra los alemanes, pero como ya he dicho, del centro del campo para atrás, no paraban de hacer aguas. Y así les pasó.

Brasil: Reza el dicho que el fútbol es un deporte de once contra once en el que siempre gana Brasil. Bien, esto es cierto hasta cierto punto, ya que los jugadores brasileños, sea por el motivo que sea, si juegan motivados y con alegría, te hacen de todo y a ti no te queda otra más que aplaudirles y rezar por que no te metan demasiados goles. Y encima han ganado cinco mundiales (que últimamente, parece que es lo único que hace falta para ser favorito). Sin embargo, yo he visto en este Mundial a un Brasil que ha ido de más a menos. Cada partido que veía era más "gris" (por decirlo de algún modo) que el anterior. Ganaban, sí (aunque el partido contra Portugal fue una broma de mal gusto, con un empate a 0 entre dos selecciones goleadoras), porque tener a Brasil delante, ante todo, impone. Y es verdad que Brasil gana mucho "por la camiseta". Pero jugaban y parecía que estaban de paso en Sudáfrica, casi como si la cosa no fuera con ellos. "Dadnos ya la copa, si total, somos Brasil y vamos a ganar" parecía que pensaran. Y así les fue, hasta que Holanda les puso las pilas y los mandó de vuelta a Ipanema a base de un gran chicharro de Sneijder (y un gol en propia puerta).

Alemania: El caso de los alemanes, por lo menos, es diametralmente opuesto al de todos los arriba descritos. Alemania, a pesar de haber perdido contra España (ejem) la final de la Eurocopa de Suiza y Austria '08, están viviendo en un momento de juego digno de un grande del fútbol mundial. Buen equipo, buenos jugadores, buen seleccionador. Lo tenían todo. Y así empezaron, ganando 4-0 a Australia. Sólo se permitieron un tropiezo (ese pillín de Paul) contra Serbia y fue por 1-0, pero luego volvieron a las andadas. Tres partidos seguidos ganando, dos de ellos marcando cuatro goles. Toda una locomotora futbolística. Y teniendo en cuenta el ambiente, parecía más que claro que iban a ser los campeones del mundo... pero en estas, que les vuelve a tocar España. Nos tenían ganas desde hace dos años, y todo el mundo se temía lo peor. A España también le iban a caer cuatro. Por lo menos. Pero en esto que España, lejos de acobardarse (aunque al principio la vi un poco... "tímida"), le plantó cara y, golazo de Puyol mediante, acabó con las esperanzas alemanas.

Y como he dicho al principio, así están las cosas a menos de 24 horas de la final de Sudáfrica 2010. Ahora sólo queda esperar a que el pulpo Paul vuelva a tener razón (porque "dijo" que Alemania iba a quedar tercera y así ha sido). Se ha dicho mucho de lo temible que es Holanda (normal, es lo que te pasa cuando derrotas a Brasil), y ojo, que lo es, pero no es menos cierto que su fútbol se centra, precisamente, en Arjen Robben y en Wesley Sneijder. Se habla sobre todo de ellos dos y de Van Persie y Kuyt. Sin embargo... no se habla tanto de su defensa ni de su portero. No niego el peligro que tiene Holanda, pero estoy convencido de que si España sigue jugando como hasta ahora, y dejan sin juego a Robben y a Seijder... la Copa del Mundo puede que se pasee el lunes que viene por la Castellana. Ojala que el pulpo Paul siga acertando y sea así. Desde luego, no creo que volvamos a tenerlo tan a huevo como en este mundial.

Aunque, pase lo que pase, en cuanto tenga dinero me compraré la camiseta de la Selección Española. Se lo han ganado.



Pd.- Hablando de falacias, otra con la que me he encontrado ha sido una que decía que "España estaba ahí porque no había tenido que jugar contra ninguna otra selección potente". Pues bien, yo digo que, precisamente, si no nos hemos enfrentado con ninguna selección potente es, precisamente, porque ya las habían eliminado otras selecciones. Así que, para empezar, tan potentes no serían, y para continuar, España ha pasado por encima de selecciones que habían pasado por encima, a su vez, de esas "selecciones potentes". Y hasta aquí puedo leer.

4 de julio de 2010

¡Una, grande y libre!

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Cualquiera que lea los títulos de mis post, puede pensar cualquier cosa. Y ninguna de esas cosas sería buena, me temo.

Pero nada más lejos de la realidad. El título viene a sazón de dos artículos que me he encontrado en menos de un año referidos, precisamente, a la unidad territorial española... pero no por parte de vascos y catalanes, no.

Para entrar en materia, primero querría recordar un poco la historia de España, aunque quien más, quién menos, puede que ya sepa que hubo un tiempo en el que España fue, literalmente, el dueño del mundo, sobre todo entre los años 1580 y 1640 (en los reinados de Felipe II a Felipe IV) cuando también Portugal (y sus posesiones) eran parte del Imperio Español. Fue en este momento, como digo, cuando nuestra expansión territorial alcanzó su mayor amplitud, tal y como se muestra a continuación.



Bueno, pues como os iba diciendo, he leído un par de artículos este año al respecto. El primer artículo lo escribía un cubano el 20 de septiembre de 2008, y en él se proclamaban las maravillas de una supuesta reintegración de Cuba a la Corona de España, convirtiéndose la isla en la Comunidad Autónoma número veinte, y aportando tres provincias más, 111.000Km2 más y 11.000.000 de almas más, lo cual no estaría nada mal, sobre todo si tenemos en cuenta el reparto de poder establecido en la actualidad en la Unión Europea (a mayor población, mayor poder). Dicho proyecto recibiría el nombre de Reino Unido de España y Cuba (aunque teniendo en cuenta que son ellos los que "querrían" venir con nosotros, y que ellos no son un reino, no veo muy acertado que digamos dicho nombre...) y prometía un rápido crecimiento económico a corto-medio plazo si se realizase dicha unión, del orden de un 25% del PIB español (como mínimo). Obviamente, también había condiciones como, por ejemplo, que España condenara el Castrismo y retirara cualquier apoyo al régimen actual.

Por otro lado, y más recientemente (tan reciente como el partido Portugal - España del pasado 29 de junio), leía en el diario La Voz (el enlace no es a La Voz, sino a El País, pero hablan exactamente de lo mismo) que una parte nada despreciable de la población portuguesa vería con buenos ojos, precisamente, una supuesta unión de ambos países. Tanto como el 40% de la población portuguesa (esto, por supuesto, según las encuestas), o que el 50% de los encuestados piense que el Español debe ser lengua obligatoria en primaria y secundaria (llegando incluso al 80% si se la tratara como optativa), que el 59% vea con buenos ojos que se elimine toda restricción de tránsito entre ambos países... vamos, lo que viene a ser una unión entre ambos países con todas las de la ley. Y nunca mejor dicho. Por supuesto, dicha unión también afectaría al equilibrio de poder dentro de la Unión Europea. Con Portugal añadiríamos 92.000km2 más y otros 11.000.000 de habitantes, lo que nos convertiría en uno de los países europeos más poblados (y, por lo tanto nuevamente, con mayor peso específico).

Obviamente, estos dos casos no pasan de ser meramente curiosidades. Por ejemplo, en el caso cubano, dicho texto lo escribe un disidente desde el exilio de Miami, que no digo que no sea representativo, pero no creo que la mayoría del exilio cubano piense así; y en el caso portugués, aunque sus políticos tienen esta idea muy presente, nunca llegan a tomársela con la suficiente seriedad como para que llegue a ningún puerto. Y en ambos casos, tenemos la aplastante indiferencia española como factor común más que determinante. Lo dicho, "dos no pelean si uno no quiere". Y en este caso, España está claro que no quiere. Porque, ¿A que no habíais oído hablar de nada de esto con anterioridad? Pues eso. Además, tendría narices que, después de tantos años, después de tantas guerras y tanta sangre derramada... todo volviera a estar como al principio.

En fin, que como digo, esto no pasa de ser más que una mera curiosidad. Pero hay veces que uno se para a pensar en estas cosas y piensa, precisamente, en cómo afectaría todo esto a España de llevarse realmente a cabo, de la nueva posición mundial que ganaría España con todo esto... y, por qué no decirlo, los humos que volveríamos a tener los españoles, viéndonos de nuevo en lo más alto del panorama internacional.

El resto, os lo dejo a vosotros.

20 de junio de 2010

La mochila y el currículum

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En el día de hoy, me vais a permitir que os ponga el artículo de opinión publicado por uno de mis autores favoritos, y por qué no decirlo, "especie de" guía espiritual, como es Arturo Pérez-Reverte, tan odiado por unos e idolatrado por otros.

Dicho artículo fue publicado en El Semanal, el 9 de febrero del 2003. Ni más ni menos que hace siete años. Y dice lo siguiente:

Llueve a ratos, y Madrid está frío y desapacible. Pasan paraguas al otro lado del escaparate de la librería de mi amigo Antonio Méndez, el librero de la calle Mayor. Estamos allí de charla, fumando un pitillo rodeados de libros mientras Alberto, el empleado flaco, alto y tranquilo, que no ha leído una novela mía en su vida ni piensa hacerlo -«ni falta que me hace», suele gruñirme el cabrón- ordena las últimas novedades. En ésas entra un chico joven con una mochila a la espalda, y se queda un poco aparte, el aire tímido, esperando a que Antonio y yo hagamos una pausa en la conversación. Al fin, en voz muy baja, le pregunta a Antonio si puede dejarle un currículum. Claro, responde el librero. Déjamelo. Y entonces el chico saca de la mochila un mazo de folios, cada uno con su foto de carné grapada, y le entrega uno. Muchas gracias, murmura, con la misma timidez de antes. Si alguna vez tiene trabajo para mí, empieza a decir. Luego se calla. Sonríe un poco, lo mete todo de nuevo en la mochila y sale a la calle, bajo la lluvia. Antonio me mira, grave. Vienen por docenas, dice. Chicos y chicas jóvenes. Cada uno con su currículum. Y no puedes imaginarte de qué nivel. Licenciados en esto y aquello, cursos en el extranjero, idiomas. Y ya ves. Hay que joderse.Le cojo el folio de la mano. Fulano de Tal, nacido en 1976. Licenciado en Historia, cursos de esto y lo otro en París y en Italia. Tres idiomas. Lugares, empresas, fechas. Cuento hasta siete trabajos basura, de ésos de tres o seis meses y luego a la calle. Miro la foto de carnet: un apunte de sonrisa, mirada confiada, tal vez de esperanza. Luego echo un vistazo al otro lado del escaparate, pero el joven ha desaparecido ya entre los paraguas, bajo la lluvia. Estará, supongo, entrando en otras tiendas, en otras librerías o en donde sea, sacando su conmovedor currículum de la mochila. Le devuelvo el papel a Antonio, que se encoge de hombros, impotente, y lo guarda en un cajón. Él mismo tuvo que despedir hace poco a un empleado, incapaz de pagar dos sueldos tal y como está el patio. Antes de que cierre el cajón, alcanzo a ver más fotos de carnet grapadas a folios: chicos y chicas jóvenes con la misma mirada y la misma sonrisa a punto de borrárseles de la boca.
España va bien y todo eso, me digo. La puta España. De pronto la tristeza se me desliza dentro como gotas frías, y el día se vuelve más desapacible y gris. Qué estamos haciendo con ellos, Maldita sea. Con estos chicos. Antonio me mira y enciende otro cigarrillo. Sé que piensa lo mismo. En qué estamos convirtiendo a todos esos jóvenes de la mochila, que tras la ilusión de unos estudios y una carrera, tras los sueños y el esfuerzo, se ven recorriendo la calle repartiendo currículum en los que dejan los últimos restos de esperanza Licenciados en Historia o en lo que sea, ocho años de EGB, cinco de formación profesional, cursos, sacrificios personales y familiares para aprender idiomas en academias que quiebran y te dejan tirado tras pagar la matrícula. Indefensión, trampas, ratoneras sin salida, empresarios sin escrúpulos que te exprimen antes de devolverte a la calle, políticos que miran hacia otro lado o lo adornan de bonito, sindicatos con más demagogia y apoltronamiento que vergüenza. Trabajos basura, desempleos basura, currículums basura. Y cuando el milagro se produce, es con la exigencia de que estés dispuesto a todo: puta de taller, puta de empresa, boca cerrada para sobrevivir hasta que te echen; y si tienes buen culo, a ser posible, deja que el jefe te lo sobe. Aún así, chaval, chavala, tienes que dar las gracias por los cambios de turno arbitrarios, los fines de semana trabajados, las seiscientas horas extras al año de las que sólo ochenta figuran como tales en la nómina. Y si encima pretendes mantener una familia y pagar un piso date con un canto en los dientes de que no te sodomicen gratis. Flexibilidad laboral, lo llaman Y gracias a la flexibilidad de los cojones se han generado, dice el portavoz gubernamental de turno tropecientos mil empleos más, y somos luz y fan de Europa. Guau. Gracias a eso, también, un chaval de veintipocos años puede disfrutar de la excitante experiencia de conocer ocho empleos de chichinabo en tres o cuatro años, y al cabo verse el la calle con la mochila, buscándose la vida bajo la lluvia. Partiendo una y otra vez de cero. Flexibilidad laboral. Rediós. Cuánto eufemismo y cuánta mierda. A ver qué pasa cuando, de tanto flexionarlo, se rompa el tinglado y se vaya todo al carajo, y en vez de currículums lo que ese chico lleve en la mochila sean cócteles molotov.

Y, como ya he dicho al principio, esto es de hace 7 años. Y no veo que haya cambiado mucho la situación, la verdad... Hay veces en las que Pérez-Reverte me da miedo. Mucho miedo. Porque parece como si adivinara las cosas que van a pasar, como si se tratara de una especie de Nostradamus del Siglo XX-XXI.

Y lo peor de todo, es que siempre acaban dándole la razón.

15 de junio de 2010

La Personificación

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Para todos aquellos que no lo sepan, la personificación o prosopopeya es, según la RAE, una figura retórica que consiste en atribuir a las cosas inanimadas o abstractas, acciones y cualidades propias de seres animados, o a los seres irracionales las del hombre. Y en este post, en particular, voy a referirme a la segunda parte.

Atribuir cualidades humanas a seres irracionales. Como por ejemplo, los animales.

¿Y a qué viene todo esto? Pues básicamente, a que el otro día (y quien dice el otro día, dice hace varios meses), llegué a la conclusión de que me gusta cuando una obra se basa principalmente en la personificación antropomórfica (porque si a los animales no les das aspecto humano, además de cualidades humanas, nos sale Los Trotamúsicos, y esa serie ya no me gustaba tanto).

Todo vino por una especie de "iluminación conjunta". Por un lado, y como comenté un día en mi fotolog, me encanta el cómic de Blacksad (de Guarnido y Díaz Canales), una serie de tres libros en la que los animales protagonistas tienen unas pasiones de lo más humanas (y unas maneras y unos métodos mucho más humanos todavía); y por otro lado, que en un ataque de nostalgia, me acordé de varias series de mi infancia, como por ejemplo, Sherlock Holmes, La Vuelta al Mundo de Willy Fog o, algo más alejada de esta estética, pero también dentro de ella, la hispano-nipona La Aldea del Arce (Toei Animation en asociación con TVE, qué tiempos aquellos).

Porque, decidme: ¿Acaso hay ser más astuto que un zorro? Porque Sherlock Holmes era todo un zorro en muchos de los sentidos. ¿O más fiel que un perro? Precisamente, Watson, y siguiendo con la misma serie, es el fiel amigo de Holmes (que, por cierto, debido a esto llegué a decidir que, si algún día tenía un Schnauzer, raza que me encanta, le pondría de nombre "Holmes"). 

Pero si seguimos con las otras series seguimos teniendo más ejemplos. Willy Fog es un león, la viva imagen de la nobleza y el poderío; Rigodón es tan vago y casero como un gato doméstico; todo lo contrario que Tico, que es un ratón, razón por la cual, a pesar de que son muy amigos, siempre está uno incordiando al otro; las panteras siempre han tenido ese aura de seductoras, como seductora presentaban a Romy, la que sería esposa de Willy al final de la serie; y por supuesto, Dix y Bully, los dos policías encargados de perseguir por todo el mundo a Willy Fog, erróneamente confundido, debido a las circunstancias, con un ladrón de bancos... y fíjate tú por donde, ambos son, respectivamente y además de policías, un sabueso English Foxhound y un bulldog inglés.

Y por supuesto, que tanto Moriarty (de Sherlock Holmes), como Transfer (de La Vuelta al Mundo de Willy Fog), como Gretel (de La Aldea del Arce), además de ser malos malísimos, los tres son lobos. Y es bien sabido que no hay animal más ruin y malvado en el reino animal que los lobos (aunque Felix Rodriguez de la Fuente nos enseñara después que nada más lejos de la realidad).

En fin. que me gusta ver las imágenes que nosotros, los humanos, proyectamos de nuestras propias virtudes y defectos en el mundo animal. Muchas veces no hay nada tan didáctico como esto. Y ojo, que muchas veces también, los niños no son los únicos que necesitan aprender este tipo de cosas.

9 de junio de 2010

Lecciones de Mitología (I)

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Hoy toca uno de los temas "padre" de este nuevo blog, que no es otro que el de acercar un poco los "grandes temas" al gran público.

Y, en este caso, se trata del mito de Perseo que, como algunos sabréis, hizo que saliera poco menos que histérico del cine tras ver cómo se habían fumado dicho mito los guionistas de la versión del 2010 de Furia de Titanes.

Bueno, como algunos sabréis, y si no ya os lo digo yo (que, para eso estoy), Perseo fue un semi-dios de la antigua Grecia, hijo de Zéus y Dánae, una mortal (en este caso, podría decirse que es "primo" de Hércules, ya que también fue hijo de Zeus y una mortal), cuyo padre, el rey Acrisio, había encerrado en una torre para que no tuviera descendencia (el Oráculo había profetizado que su nieto lo destruiría). Cuando el rey se enteró de que su hija había dado a luz, los arrojó a ambos al mar dentro de un cofre, llegando a un reino vecino y siendo acogidos por el hermano del gobernante.

Y aquí es donde empieza el jolgorio.

El gobernante de ese reino acabó enamorándose de Dánae, y como pensó que su hijo Perseo podría suponer un estorbo para conquistarla, y sabiendo cómo era él, declaró que todo noble del reino debía regalarle un caballo para conquistar a la princesa de otro país. Pero como Perseo no tenía caballo alguno, no se le ocurrió otra cosa que prometerle la cabeza de Medusa. Con un par.

El gobernante ya celebraba para sus adentros el tanto que acababa de marcarse, pero no contaba, precisamente, con que Perseo era el hijo de un dios... y vaya si se notó. Recibió una hoz de acero de parte de Hermes, y un escudo espejado de parte de Atenea. Y todos los consejos que necesitara el chaval. Además, por el camino, las nayades le dieron un zurrón mágico para que pudiera meter la cabeza de la gorgona sin problemas. Y lo que es más, el propio Hades le dio unas sandalias aladas y un casco que hacía invisible a quien lo llevara. Así que, cuando por fin encontró a Medusa, Perseo pudo decapitarla sin "demasiados" problemas. Y pudo ver, antes de irse, cómo de la sangre de Medusa nacían Pegaso y un gigante.

Cuando volvía Perseo, feliz y contento, a su hogar paseando por la playa, resultó que se encontró a una chica encadenada a una roca. Esta chica dijo llamarse Andrómeda, hija de Cefeo y Casiopea, y que la habían encadenado ahí para que un monstruo marino se la comiera porque el Oráculo así lo había dicho. Pero como al chico le hizo tilín, pues cortó las cadenas y se la llevó con él, no sin antes dar cuenta del monstruo, que no andaba ya muy lejos.

Al llegar al reino de Andrómeda, Perseo pidió su mano a sus padres que, como la había rescatado (y que era hijo de Zeus, a ver quién dice que no), aceptaron felizmente la proposición. Pero resultó que Andrómeda ya estaba prometida con un tío suyo, por lo que Perseo también tuvo que luchar contra él. La pelea terminó cuando Perseo, viendo que iba perdiendo, sacó la cabeza de Medusa y se la enseñó al tío de Andrómeda. Finalmente, ambos pudieron casarse, ser felices y comer perdices. Y tener siete hijos (entre los que se encuentra, según cuenta la leyenda, Perses, creador del imperio Persa... qué paradoja).

Pero aquí no terminaba la cosa. Perseo tenía una deuda pendiente, que era precisamente la de entregarle la cabeza de Medusa al gobernante del reino que los acogió a él y a su madre, así que ahí que volvió. Sin embargo, cuando vuelve, se entera de que todo había sido un engaño para alejarlo de su madre y quedarse con ella (aunque el gobernante seguía sin conseguir nada). Con esto, y que tanto el gobernante como su corte comenzaron a reírse de él y a dudar de que hubiese conseguido la cabeza de Medusa... pues otra vez que volvió a sacarla, dejándolos a todos petrificados. Tras esto, su madre se casa con el hermano del gobernador del reino, quien los había acogido desde un principio y que había llegado a ser como un padre para él. Y como la cabeza de Medusa ya no le servía para nada... pues se la regaló a Atenea, que tanto le había ayudado en su aventura. Desde entonces, la diosa llevaría dicha cabeza en su escudo.



Finalmente, y ahora sí, Perseo decide regresar a Argos, el reino de su abuelo, para conocerlo. Pero como Acrisio tiene miedo por la profecía que decía que Perseo lo mataría, se fue a ver unos juegos que se estaban celebrando en otro reino. Perseo fue ahí también, y mientras buscaba a su abuelo, se apuntó a los juegos como lanzador de disco. Y quiso la mala suerte que, cuando le tocó a él, lanzó el disco con tanta fuerza, tanta puntería y tanta mala suerte, que fue a acertarle a Acrisio en todo el pecho, matándolo del golpe.

Tras esto, y sintiéndose culpable, Perseo rechazó el gobierno de Argos. En su lugar, se lo cambió a un tío suyo (que también era rey) y construyó la ciudad de Micenas, donde viviría feliz y contento el resto de sus días.

Y como reza el dicho, todo parecido con la realidad es pura coincidencia. Está claro que ambas versiones (tanto la de 1981 como la de 2010) se toman sus licencias, pero... tras leer esto, ¿Cuál creéis vosotros que respeta un poco más el espíritu de la historia original?

Hasta el siguiente post.

30 de mayo de 2010

Eurovisión 2010 - Impresiones

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Bueno, pues un año más, Eurovisión vino, vio y venció. Enhorabuena a la participante alemana que fue quien ganó al final:


Y ahora, paso a hablar del concurso en sí.

Para empezar, decir que el programa en sí, y el espectáculo que montaron los noruegos, me pareció genial y sobresaliente. Me gustó, vamos. Vale que Eurovisión tiene un formato tan fijo que no deja mucho donde rascar, pero precisamente, ese poco que quedaba, se aprovechó bien. Como la actuación del grupo Madcon momentos antes de que terminara el tiempo de voto, con la coreografía coordinada a nivel europeo (que vale, que sí, que todo lo copia de los Black Eyed Peas con la Oprah que quiera la gente, pero estuvo genial de todas formas), con la interpretación al principio del programa del noruego que ganó el año pasado... en fin, que en lo que toca a la organización, un 9.

Sí, un 9, porque manda cojones que en un festival de estas características, dejen que un personaje como Jimmy Jump se les cuele con tantísima facilidad, y que encima se meta en medio del escenario como si tal cosa. Que encima tenía que ir a meterse justo en medio de la participación española. Manda huevos. Aunque incluso aquí, la organización estuvo bien permitiendo a Daniel Diges repetir su actuación al final de la ronda. Aunque, sinceramente, tampoco lo necesitara. Y es que me sorprendió la frialdad con la que el propio Dani y su elenco afrontaron semejante interrupción. Es que ni se inmutaron. Aunque, eso sí, cuando contactaron con él durante un intermedio, se notaba que estaba afectado, y mucho. Normal. Demasiadas horas preparándolo todo, ensayando, estudiando letras y coreografías... para que venga un payaso como este y se ponga a hacer el canelo durante tu actuación, delante de toda Europa. Aunque, afortunadamente, cuando le tocó volver a cantar, se notaba que había conseguido sobreponerse y que estaba mucho más tranquilo. Menos mal.

Respecto a los participantes en sí... bueno, variedad en todos los sentidos. En TODOS. Porque hubo desde actuaciones brillantes, a auténticas horteradas (así les pasó después a los bielorrusos). Aunque lo que más me sorprendió no fue eso, sino más bien la diferencia de calidad entre unos participantes y otros. Porque aquello no fue el Festival de la Canción, aquello fue el Festival del Gallo. Increíble si no lo ves en directo. Y sobre todo, baladas. Muchas baladas. Baladas hasta decir "basta ya de baladas que me estoy aburriendo, coño". Pero bueno, cada cual, obviamente, lleva la canción que considera más adecuada para llevarse el gato al agua. Y desde mi punto de vista, los mejores del festival fueron Sun Stroke Project & Olia Tira (de Moldavia), Giorgios Alkaios & Friends (de Grecia), Hera Björk (de Islandia), Paula Seling & Ovi (de Rumanía) (el piano doble era genial) y Jessy Matador (de Francia). Respecto a Daniel Diges (algo pequeñito, uouooooooo), decir que, a pesar de ser de los que mejor cantaron, a la canción le faltaba... "algo". No sé. Llámalo chispa, llámalo ritmo... pero le faltaba algo.

Y bueno, respecto a la clasificación... aquí es donde hay más para rascar. A ver, para empezar, dos cosas: España tuvo el puesto que merecía (y no creo que la irrupción del subnormal tuviera algo que ver, ni en un sentido ni en el otro), y Alemania ganó porque nos va a sacar a todos de la crisis... o al menos, ese tipo de comentarios (respecto al ganador) se vieron por Facebook. De risa. Alemania ganó porque fue la que más gustó y punto, porque te puede gustar más o menos, pero la canción estaba bien, era fresca y tenía un ritmo actual, que para variar, no era una balada. Ahora bien, eso no quita para que en Eurovisión se haya demostrado, un año más, que quien tiene padrino puede hacer la comunión. Y que, por eso mismo, a España le faltan amigos en Europa. Que los países eslavos se votan entre ellos es una verdad como un templo. Que los países balcánicos se votan entre ellos, otra verdad como otro templo. Y que los países escandinavos se votan entre ellos, otra más. Pero eso tampoco justifica las cosas, porque precisamente, si por eso mismo fuera, estarían ganando siempre los mismos. Y que Alemania gané después de ganar por última vez en 1982, creo que tira un poco por tierra esa teoría. Que sí, que vale, que hay un mamoneo con los votos impresionantes. Pero eso sólo no es justificación para que gane uno, o gane otro. Sí que lo es, sin embargo, para justificar que España, por ejemplo, quedara 15ª. Y más todavía, para que horrores como Israel (¿Israel? ¿Pero cuántos judíos hay por el mundo, aun a riesgo de sonar antisemita?) o Rusia quedaran por encima nuestra. Pero bueno, como he dicho al principio del párrafo, si se es bueno, te votan y punto. Y prueba de eso es, precisamente, que ganara Alemania, y que nosotros nos quedáramos en la mejor posición desde el 2004, que nos quedamos décimos. Ahí es nada. Aunque, eso sí, lo mejor de todo es que nos quejamos muchísimo y muy amargamente de todo esto, pero nadie dice nada cuando viene Portugal y nos da los 12 puntos...

Bueno, y... ¿Cómo mejoramos esto? Pues sinceramente, dándonos cuenta que llevamos años (salvo excepciones, como cuando mandamos a Rodolfo Chikilicuatre en el 2008) mandando el mismo formato de canción una y otra vez. Y volvemos siempre a casa con lo mismo. Unos años con más, otros con menos. Pero siempre con lo mismo. Porque no hay que ser muy cuco para ver qué tipo de canciones han ganado los últimos años: más bien moviditas. Y no, tampoco sirve, como dice mucha gente "que entiende", que enviemos canciones en inglés. Porque, si por eso fuera, ganaría todo dios (porque países que lleven canciones en su propio idioma, son tres o cuatro, el resto las mandan en inglés), y ya habríamos ganado el año que fue Rosa (y se quedó séptima). Y si fue Rosa, fue precisamente porque ganó, en un concurso dedicado precisamente a enviar gente al festival, a cantantes como Bisbal y compañía (que también se comentaba por Facebook).

En fin, otro año más, en un concurso que nunca decepciona. Y un año en el que, por lo menos, nos hemos traído un buen puñado de puntos a casa.

21 de mayo de 2010

Las prisas

2 comentarios
Un nuevo post de fútbol. La verdad es que no pensaba que iba a escribir tanto sobre este tema, y lo siento por los que no les guste tanto, pero es que últimamente las noticias de fútbol, desde que acabó La Liga, dan para mucho.

Básicamente, es lo mismo que he subido hoy mismo a fotolog, pero es que conforme iba escribiendo, he visto que la idea daba mucho más de sí.

El post original (el que he enlazado justo arriba) va sobre el Real Madrid y las urgencias históricas que se tienen desde que se ganó la novena Copa de Europa. Y de eso hace ya ocho años, señores. Ocho.

En los últimos días, sobre todo desde que se acabó La Liga, lo primero a lo que han corrido los directivos del Real Madrid ha sido el querer deshacerse de Manuel Pellegrini, el actual entrenador. Y la prensa ya está "fichando" a José Mourinho, el candidatísimo para dirigir al equipo.

Lo dicho, el Real Madrid tiene, desde hace ocho años, una urgencia histórica que no tiene nadie en todo el mundo. Una urgencia que, básicamente, se trata de ganarlo TODO y de ganarlo YA. Y con el Modelo Florentino, eso pasa por soltar cuantiosísimas sumas de dinero. 300 millones de euros nada más, y nada menos, se soltaron para esta temporada. Imagino que, entre otras cosas, porque Florentino Pérez pensaría eso de que no sólo hay que ser grande, sino también parecerlo. Y no hay mejor manera de parecer grande y rico y maravilloso que fichar jugadores a precio de platino (ya ni de oro, platino directamente).

Pero si algo demuestra el fútbol de vez en cuando, es que 2+2 no tienen por qué ser 4 necesariamente. Si por eso mismo fuese, el Chelsea de Inglaterra lo habría ganado TODO desde la llegada de Roman Abramovic en el 2003, y sin embargo, ganaron dos ligas inglesas y gracias. Y como digo, Florentino Pérez parece insistir en lo mismo. Ganarlo TODO y ganarlo YA. Y eso, en el mundo del fútbol, es el primer error.

Si el señor Pérez sabe algo de economía (y debería saberlo, teniendo una de las constructoras más importantes de España), sabrá que hay operaciones que se ejecutan a largo plazo. Y el mundo del fútbol es, precisamente, así. No puedes fichar un equipo enteramente nuevo y esperar que, por obra y gracia del Espíritu Santo, empiecen a jugar como tú esperas y deseas. Por un lado, porque por mucho dinero que se haya pagado por ellos, por muy buenos que sean esos jugadores, y por muy estrellas que sean... no dejan de ser, en el fondo, personas que trabajan y que se tienen que acostumbrar y acomodar a un grupo de trabajo. Y que no todos nos llevamos bien con todo el mundo, ni llegamos a congeniar con nuestros compañeros tanto como nos gustaría.

Y como el presidente del Real Madrid ha visto que 2+2 no le han sumado 4 (un año más), ahora pretende arreglarlo de la única manera que él sabe: se ficha a otro entrenador y aquí no ha pasado nada. Craso error. Porque, como he dicho antes, tener un equipo de fútbol debe basarse en proyectos a largo plazo, no a corto, ni mucho menos, a plazos inmediatos. Y con más motivo si el entrenador que tienes ahora no ha ganado La Liga simple y llanamente porque había otro equipo, el Fútbol Club Barcelona, que ha rozado la perfección (¿Qué otro equipo ha ganado antes una liga habiendo perdido un sólo partido de 38?). Porque si analizamos la temporada del Real Madrid, TAN mala no ha sido.

Vale, se puede decir que el "Alcorconazo" dolió mucho. Y es verdad. Ver cómo un equipo de 2ªB pasa por encima de 300 millones de Euros duele mucho. Y ver cómo se ha pasado a ser un segundón que no pasa de Octavos en Europa después de haber sido amo y señor del continente... pues sí, también duele. Pero lo que yo he visto es que la progresión del equipo ha sido hacia arriba. Los jugadores han ido haciendo piña, se han ido compenetrando entre ellos, y han hecho una temporada que, una vez más, si no llega a estar el Barcelona de Messi, se la habría llevado de calle (25 puntos con el siguiente, recuerdo. ¿En qué otra temporada ha sabido el tercer clasificado que ya no tenía nada que hacer dos meses antes del final de La Liga?).

Entonces, una vez más: ¿De dónde viene tanta prisa?

Pues, precisamente, porque el Real Madrid está viendo que el Barcelona se les está comiendo el pan por todas partes. Y quieren hacer lo que sea para volver a quedar por encima del eterno rival. Y esto ha llegado a unos niveles de surrealismo tales, en los que incluso una posible victoria del Barcelona en Champions en el Santiago Bernabeu era visto como el Fin del Mundo para el madridismo (azuzado también desde medios afines), lo cual me parece un despropósito superlativo. Y queremos que, como ha pasado con el Barcelona de Guardiola, nuestro equipo lo gane todo y lo gane ya, sin estudiar siquiera cómo es posible que el "Pep Team" haya sido capaz de ganar seis títulos en un año. Se han quedado en el "qué" y no se han parado a pensar en el "cómo".

En fin, todo en el mundo tiene sus ciclos, y el fútbol no sólo no es una excepción sino que es la confirmación de todas las reglas. Y sólo espero que, antes o después, el ciclo se invierta y vuelva a ver a un Real Madrid que lo gana todo sin tener complejo alguno de inferioridad ni de necesitar comprarse con nadie, como hacía hace años. Porque lo que es ahora, el Real Madird, mal que me pese, es un nudo andante de complejos.

Hasta el próximo post.


Pd.- Vale, es el segundo post que le dedico al fútbol, pero no os preocupéis aquellos a los que no le gusta, porque esto es algo meramente circunstancial. Ya trataré temas más (potencialmente) interesantes.