25 de enero de 2011

Versiones y más versiones

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Quien esté un poco metido en el mundo del cine, o que por lo menos le guste ir de tanto en cuando a una sala y sentarse a ver una película, se habrá dado cuenta que, desde hace ya cierto tiempo, las adaptaciones de libros/juegos/cómics en películas se están convirtiendo en el pan nuestro de cada día.

Paradógicamente, todas esas fuentes podrían considerarse como frikis, lo que ha hecho que muchos de ellos hayan empezado a aficionarse también al cine al haber visto realizados sus sueños más deseados (bueno, al menos uno de ellos), que es el de ver a sus ídolos de papel/bits/tinta en la gran pantalla y en acción. Aunque también, paradógicamente, muchos de ellos acabaron defraudados debido, sobre todo, a sus altísimas expectativas.

Y desde que empezaron a aparecer películas, llamémoslas, "frikis", muchos de ellos empezaron a hacer montajes de lo que serían sus "versiones ideales". Por poner un ejemplo, desde que Peter Jackson rodó El Señor de los Anillos,  se sucedió un aluvión de "trailers oficiales" que demostraban que se estaba rodando El Hobbit.


Casualmente, todos ellos con el tema central de Requiem for a Dream, con dragones sacados de vaya usted a saber dónde (y que, por supuesto, nunca coincidían en los planos con ninguno de los protagonistas), y con orcos y demás personajes sacados directamente de El Señor de los Anillos.

Y luego ya, están los castings imposibles, que es, a fin de cuentas, de lo que yo iba a hablar aquí. Uno de esos sueños de los que hablaba al principio era que se llevaran al cine las dos grandes sagas de la literatura fantástica/épica, a saber, El Señor de los Anillos y las Crónicas de la Dragonlance. Y al rodarse finalmente la primera, los rumores y castings acerca de la segunda no hicieron más que crecer y crecer.

Y así, hasta encontrarme con este "penúltimo" (porque vendrán más, seguro) casting de una (im)posible versión cinematográfica de la citada saga:


Sobre lo adecuado/inadecuado del mismo, os lo dejo a vosotros, que para gustos, los colores (y para colores, el rojo). Sólo una cosa: reunir a toda esta gente costaría un pastizal. Yo sólo os recuerdo que, actores que fueran realmente famosos (sobre todo entre los principales) en El Señor de los Anillos, había dos o tres. Esto puede que os sirva de guía.

Eso sí, sigo sin ver a Russell Crowe como Caramon por mucho músculo que se le pueda poner.

16 de enero de 2011

El duro trabajo de no tener una 38

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Hace unos días, visitando diversos blogs de moda con mi consorte, nos encontramos con unas declaraciones que Karl Lagerfeld realizó en el 2009. Dichas declaraciones venían a decir, a grosso modo, que nadie quiere ver modelos gordas en una pasarela, y que los modelos de pasarela para nada inducen a la anorexia. Dicho todo esto en un contexto de polémicas continuas, precisamente, sobre la extrema delgadez de las modelos de alta costura.

Ya de por sí, estas declaraciones me parecen un absurdo en sí mismas, sobre todo si tenemos en cuenta que el tallaje de estas mujeres (preparadas para tal trabajo) es increíblemente más bajo que el tallaje de una mujer media. Y aquí es a donde yo quiero ir a parar. A las tallas que luego se ven en las tiendas, que son las que, precisamente, puede vestir una mujer media.

Me parece, cuanto menos, incomprensible, que siendo la 44 la talla media de la mujer europea, haya tiendas que rara vez vendan algo más allá de la talla 42. Y otras, que no se dignen a tener algo parecido a la 40. Porque vale, las modelos son extremadamente delgadas y usan tallas de niña (alrededores de la 32), pero como he dicho antes, las modelos no dejan de estar "preparadas" para llevar esa ropa, distando mucho de ser precisamente una mujer "normal".

Lo cual me lleva a una peligrosa cuestión... Veamos. Si hago un acto de fe, puedo llegar a entender que, en una pasarela, una mujer con curvas de más (y tampoco estoy diciendo que pese más o menos, simplemente que tenga curvas de mujer) puede que no interese porque sus "atributos" puedan desviar la atención de lo que importa en ese momento, que no es otra cosa si no el vestido que lleva. Vale, perfecto. Pero si hay una cosa que es especialmente evidente en el mundo de la moda, es que tales extremos de delgadez y suplicio, hacen que las modelos tengan un aspecto de todo menos de estar felices y saludables. Más bien, al contrario. Y eso, como diría cierto personaje del cine, es evidente a los vidrios.

Dicho lo cual, y dejando de lado a los grandes "gurús" de la moda, yo me pregunto: ¿Desde cuándo, y por qué, se ha extrapolado ese precario estado de salud de las modelos a ser un canon de belleza?

Porque, precisamente, para el señor Lagerfeld (el cual hace años no era precisamente una sílfide... de ahí que siembre lleve cuellos altos, para esconder todo el pellejo que le sobra) una mujer con una talla 44 estaría "gorda, con sobrepeso y con ansias de quitárselo" cuando, para el inmenso resto de los mortales, puede ser toda una mujer hecha y derecha y a la que no le sobra absolutamente de nada. Incluso más bien al contrario.

Pero en fin, que si tenemos que hacer caso de lo que nos dicen "gurús" de la moda, como el citado Lagerfeld, toda mujer que se precie debería seguir el ejemplo de Isabelle Caro:



siendo Crystal Renn:


el ejemplo perfecto, de nuevo bajo el "consejo" Lagerfeld, de lo que toda mujer debería evitar a toda costa. Y sinceramente camaradas, para mí, hombre medio del mundo medio, no hay color. Y ambas son modelos.

Pero como ya he dicho, esto es lo que lo que dicen los gurús de la moda. Hombres a los que, dicho sea paso, poco les interesa el cuerpo de una mujer (no pretendo ser homófobo, pero es que maldita sea la casualidad, la inmensa mayoría, por no decir todos ellos, son homosexuales). Insisto, que no tengo nada en contra de su orientación sexual, pero me parece cuanto menos macabro el interés que demuestran estas personas en mostrar mujeres que parecen cualquier cosa menos una mujer, con unos cuerpos y unas caras que distan muchísimo de parecer saludables. Y peor aun, que el resto de hombres y mujeres del mundo les hagan caso y les crean sólo por tener esa aureola de "autoridad" sobre sus cabezas. Sólo espero que no sean muchos, ni muchas, los que se dejen engañar precisamente por una autoridad que nadie les ha concedido. Se puede ser muy experto en una materia, pero eso no evita que se pueda estar igualmente equivocado.

Yo, desde luego, tengo muy claras mis preferencias.



Pd.- A modo de nota informativa, Crystal Renn sufrió de anorexia en sus primeros años de modelo, acabando por superarla y luciendo un aspecto algo más saludable que el de Isabelle Caro, la cual, por cierto, falleció en Tokyo el noviembre pasado, precisamente debido a la anorexia.

12 de enero de 2011

El estado de las carreteras

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Una de las cosas que me gustan en la vida, una de mis aficiones, es la conducción ("Me gusta conducir", como diría el anuncio de aquel coche), ya hablaré más adelante sobre esto en particular, y eso hace que no me importe en demasía liarme la manta a la cabeza, coger un vehículo e irme hasta donde Jesucristo dio las siete voces. Como he hecho esta Navidad.

De hecho, esta mañana he vuelto de un viaje de unos 1.000 kilómetros en coche (Cádiz - Cascante) en dos etapas (Cádiz - Alcalá de Henares y Alcalá de Henares - Cascante), siendo la vuelta en una sóla etapa (con muchas paradas, eso sí, pero del tirón). Y en esos 2.000 kilómetros, he podido observar y comprobar varias cosas, entre las cuales considero que una de las más importantes es la que da nombre a este post.

A ver, ahora mismo no es que pueda hacer una comparación exhaustiva y precisa con las carreteras de otros países (es este un fallo que pretendo subsanar en un futuro, de hecho, tanto Normandía como La Toscana están marcados a fuego en mi mapamundi interior), pero sí creo que he visto bastantes kilómetros de carreteras en distintos puntos distintos de la geografía española como para afirmar que las carreteras en España no son tan malas como mucha gente cree. Es más, pienso que son muy superiores a todo eso.

Por supuesto, las hay buenas, las hay mejores, las hay malas y las hay muy, insisto, muy malas. Por ejemplo, lo que pude ver de las carreteras andaluzas (en particular, la Autovía A-4, en el tramo que discurre por las provincias de Cádiz, Sevilla, Córdoba y Jaén) me dejó muy buen sabor de boca. Incluso cuando me tocó atravesar Despeñaperros, donde la autopista se convierte en un auténtico Scalextric. Sin embargo, no puedo decir lo mismo de la misma autovía cuando me tocó atravesar Ciudad Real y Toledo. Vale que atravesar Castilla-La Mancha ya de por sí es una de las cosas más tediosas que podrás hacer en tu vida, pero es que encima la autovía en todo ese tramo es un auténtico desastre. Obras cada pocos kilómetros, y cuando no hay obras, el firme de la misma deja mucho que desear, sobre todo si tenemos en cuenta que estamos hablando de una vía de esta categoría. Y en Madrid... pues ni fu ni fa, sinceramente. Peor que en Andalucía y mejor que en Castilla-La Mancha. Y en todo este trayecto, un sólo peaje. Hubiera sido perfecto si no hubiese habido ninguno, pero qué se le va a hacer. Un peaje en aproximadamente 600 kilómetros no deja de ser mejor que tres peajes en los apenas 100 kilómetros que separan Cascante de Pamplona.

Y bueno, podría seguir extendiéndome mucho más sobre otras carreteras por las que he tenido la suerte (y desgracia) de pasar y que no son precisamente autopistas, pero a fin de cuentas, para muestra ya vale un botón. Pero sí que me gustaría remarcar una cosa, que no es otra que, por mucho que a los españoles (en general) nos guste echar pestes sobre nosotros mismos y sobre lo que nos rodea, tenemos un sistema de carreteras que, si bien es mejorable (porque siempre se puede mejorar todo), no es ni mucho menos una abominación. Estoy de acuerdo en que a todos nos gustaría tener una autobahn que nos llevara a todas partes desde la mismísima puerta de nuestra casa, pero de ahí a decir que en España hay un mal sistema de carreteras, me parece a mí que media un abismo.

Resumiendo, podría decir que si hay algo que nos gusta a los españoles es recrearnos en los tópicos, sobre todo si son nuestros y sobre todo si es para echar pestes sobre alguien, aunque sea al vecino. Porque visto todo esto, sólo puedo decir que lo de malas carreteras es algo heredado de la España del 600 y las suecas. Máxime si, precisamente, en los últimos años se ha llevado a cabo, precisamente, un lavado de cara al sistema viario español.

Al Cesar lo que es del Cesar, camaradas.

24 de diciembre de 2010

Pero... ¿Dónde está el dinero?

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Esta es una pregunta que me hice el otro día junto con mi consorte.

Estaba ella leyendo la revista Cuore, en la que aparecía un reportaje sobre la pareja de actores Brad Pitt y Angelina Jolie que, como muchos sabrán, y amén de una buena colección de atributos, son apestosamente ricos como buenos actores de Hollywood que son (aunque habrán quien pueda cuestionar esta afirmación, pero bueno). En particular, el reportaje decía que, en la línea sobre todo de Anjelina Jolie, habían donado una cantidad de dólares más que jugosa para la reconstrucción de Haiti, el país más pobre de toda América y el que peores momentos está pasando ahora mismo (sí, el hecho de que ya no salga en los telediarios no quiere decir que la epidemia de cólera haya remitido, ni mucho menos), lo cual es verdaderamente loable.

También se conoció la noticia hace un par de meses que los diez hombres más ricos y poderosos de Estados Unidos habían hecho un pacto entre ellos según el cual, se comprometían a donar la mitad de sus fortunas (o una cantidad parecida) para obras benéficas y, en definitiva, un poco lo que viene siendo arreglar el mundo.

Y por supuesto, no puedo por menos que hacer mención al denostadísimo Bill Gates, creador/presidente de Microsoft y ser odiado por gran parte de las personas que tienen un ordenador entre las manos (y que, sin embargo, siguen usando Windows, dicho sea de paso). Este hombre también es una de las personas más asquerosamente ricas del mundo (no fueron pocos los años que, de hecho, constaba como la persona más rica del mundo), pero que, sin embargo, no se le caen los anillos a la hora de financiar obras benéficas y de construir edificios necesarios en sitios extremadamente necesitados. Es más, hace un par de años concedió una entrevista junto con su esposa, y una de las cosas que le dijo al periodista fue que "lo peor que podía hacerle a sus hijos era dejarles toda su fortuna intacta", lo cual me parece una de las cosas más elogiables que he podido leer últimamente.

Dicho lo cual, volvemos a la pregunta que abre este post. ¿Dónde está el dinero? Porque en serio, las cifras de las que estamos hablando no son precisamente pequeñas. Es más, con todo lo que se ha donado, con todo lo que se ha movido el mundo (por lo menos el occidental) tras la tragedia de Haiti... ¿Dónde se ha quedado todo ese dinero? Porque a estas alturas, no digo que Haiti tuviera que ser el país más boyante de todo América Latina, pero por el amor de Dios, algo como una epidemia de cólera es algo que no tendría que haber aparecido nunca. Y no sólamente porque algo así ya es una desgracia en sí misma, sino que, con todo ese dinero se tendría que haber podido, cuanto menos, restablecer los servicios básicos en toda la isla, como pueden ser la red de hospitales, las comunicaciones y los servicios de agua. Y seguiría sobrando para empezar a recauchutar el país de verdad.

Y hablo de Haiti por poner un ejemplo, porque luego te enteras de que, con el montante que tienen la mayoría de los bancos/grandes fortunas repartidos por los paraísos fiscales a todo lo ancho y largo del globo (200.000.000.000€, si no me dejo ningún bloque de tres 0) se podría erradicar el hambre en el mundo de un plumazo.

Pero bueno, esto sería irse un poco por los cerros de Úbeda, ya que, a fin y a la postre, el dinero de los paraísos fiscales es un dinero que no sale de ahí, pero... En serio, ¿Qué ha pasado con todo ese dinero que se donó? ¿Todo ese dinero que se dona? Vale que siempre hay gastos de gestión y gastos paralelos... pero me da mucha pena ver la cantidad de ese capital que se queda en el camino... si es que al final llega algo al destino que se supone debería alcanzar.

En fin, sólo espero que quien quiera que tenga ese dinero, que le aproveche. Pero que le aproveche pensando en que, para empezar, no deja de ser un dinero robado y que, para continuar, ese dinero podría, literalmente, salvar miles de vidas. Lo dicho, que le aproveche.

6 de diciembre de 2010

El Derecho a Huelga

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La verdad es que no sé muy bien cómo organizar este post, porque lo cierto es que este tema me está tocando bastante la moral (amén de haber estado a punto de costarme un viaje). Y es que, como sin duda habréis oído hablar estos últimos días, los controladores aéreos españoles han estado de huelga, exigiendo según ellos lo que es más justo para ellos. Y no seré yo quien juzgue tal cosa.

De hecho, considero que el Derecho a la Huelga, y el consiguiente uso del mismo, es una muestra de buena saludo en todo estado democrático que se precie. Si tú como trabajador (o como colectivo) sientes que tu parón te está explotando, lo menos que se te tiene que permitir es el derecho a quejarte. No obstante, lo que si está claro es que lo que han hecho estos señores con dicho derecho no ha sido un uso, sino un abuso en toda regla.

Como he dicho antes, el derecho de un trabajador a declararse en huelga debería ser poco menos que sagrado en un país que presuma de una democracia sana. Pero como en toda democracia sana que se precie, también hay una serie de reglas que hay que seguir incluso a la hora de ir a la huelga, lo cual me parece muy bien ya que, sin reglas, esto sería cualquier cosa menos, precisamente, un estado democrático y de derecho. Y entre esas reglas, está lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer con las huelgas.

Para empezar, las huelgas se avisan. Se debe especificar que, si no se cumplen unos mínimos en unas peticiones, se irá a la huelga y que ésta durará lo que tenga que durar. Después, y en caso de ir a la huelga, presentar unos servicios mínimos para no bloquear totalmente el funcionamiento de tu lugar de trabajo. Y finalmente, dejar claro qué es lo que se quiere conseguir con dicha huelga y por qué.

Sin embargo, aquí lo único que queda claro es que los controladores aéreos son unos sinvergüenzas de tres pares de millas. Son el colectivo que más ganan por realizar su trabajo con amplísima diferencia, y ojo, que no digo que sea barato controlar todo lo que ellos controlan, pero me parece a mí que exigir cobrar todavía más, cuando ya de por sí cobras más que el propio Presidente del Gobierno, me parece, cuanto menos, inmoral. Y si encima tu idea de huelga es la de organizarte en secreto para que no trabaje nadie y bloquear la gran parte del espacio aéreo español y sin dejar demasiado claro qué es exactamente lo que quieres (aparte de ganar más por menos), pues entonces, apaga y vámonos, porque entonces pasáis de ser unos sinvergüenzas y unos inmorales, a ser directamente unos ladrones y unos estafadores.

Ahora bien, como buen juego que es una democracia, también tiene reglas para garantizar que las reglas se cumplen. Así que, si tú haces lo que te da la real gana con las reglas del Derecho a la Huelga, no te sorprendas si al cabo de las horas te encuentras con un militar llamando a la puerta de la habitación del hotel en la que estáis haciendo la huelga (que esto tiene unas narices asombrosas de grandes) para obligarte a ir a trabajar. Y mucho menos aun te quejes si tu Ministro de Interior, que como eres funcionario es uno de tus jefes de más alto rango, te exige ocupar tu puesto de trabajo bajo pena mínima de despido. Y que encima está siendo amable contigo, porque podría haberte acusado de sedición con toda la tranquilidad del mundo.

Y no malgastaré mucho más tiempo en este tema, pero sí me gustaría recordar lo poco morales y poco éticas que me parecen vuestras huelgas, sabiendo que cobráis un mínimo de 300.000€ al año, cuando hay unos 4.000.000 de parados en España, con un montón de gente más que preparada dándose patadas para hacer el trabajo que vosotros no queréis hacer, y con la cantidad de familias que, directamente, tienen dificultades para llegar a final de mes. Que lo único que parece es que os quejéis de no poder tener unos chalecitos de unos miserables 500m2 en La Moraleja ni un par de Ferrari aparcados en el garaje.

En fin, sólo digo que a todo cerdo le llega su San Martín, y que espero que a vosotros os llegue pronto. Caraduras del diablo.

28 de septiembre de 2010

¡Huelga! ¿Huelga?

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Pues para todos aquellos que aun no lo sepan (porque tampoco es tan difícil que haya gente que no lo sepa, habida cuenta de lo poco que se han explayado en esta ocasión), mañana día 29 de septiembre hay Huelga General.

Una huelga que, lejos de ser la hecatombe política que representaba (y ha representado) en otras ocasiones, no va a pasar de un mero "lavado de cara" de los sindicatos, después de casi dos años de crisis sin dar palo al agua.

Como digo, y tirando de memoria, cuando en otras legislaturas se organizaba una Huelga General, al gobierno le entraban temblores y sudores fríos. "Me he pasado", podría pensar el presidente de turno, viendo como los trabajadores (o lo que es lo mismo, casi todo el país) se le venía encima. Porque, ante todo, era eso, general. No era una huelga de transportes (que también duele), no era una huelga de servicios de limpieza (esta, huele), ni tan siquiera una huelga de cualquier punto de producción por un "quítame allí estos días de vacaciones". No. Era una Huelga General y significaba que el país se paraba. Que no se producía. Y, por consiguiente, que las repercusiones económicas podrían traer mucha cola, amén de la imagen que podrías dar tú, como presidente, a tus vecinos de Comunidad, que no has sabido hacer bien las cosas en casa, bien por chulo, bien por inepto, y tus "niños" te está organizando la marimorena.

Sin embargo, y en esta ocasión, y como digo, tras dos años de crisis con los sindicatos más que desaparecidos (y no me vale la excusa de "no van a morder la mano que les da de comer" porque eso siempre ha sido así y siempre ha seguido habiendo sindicatos), en lugar de amenazar con la huelga (como se hacía antes), directamente se ha organizado y se ha montado, como si hubiesen llegado a un acuerdo con el Gobierno porque... oye, que con la que está cayendo, algo habrá que hacer, ¿No?

Porque, precisamente, ni siquiera al Gobierno se le ve agobiado como en otras ocasiones. Sí, se están tendiendo muchos puentes para la reconciliación y el diálogo, pero siempre desde la postura de "me da igual lo que vayas a hacerme, estamos en crisis, menos producción no va a haber, y los decretos que ya he firmado no los voy a echar para atrás". Y lo mejor es que parece que los sindicatos lo entienden y aceptan. Vamos, que se quejan, sí, pero no saben muy bien de qué.

Dicho lo cual, llegamos un poco al meollo del asunto. La inutilidad de esta Huelga General.

Porque, en mi opinión, es una huelga que llega tarde, llega mal, y de la que no se va a sacar ninguna ventaja. Es más, casi creo que va a ser contraproducente, sobre todo para los sindicatos. Me explico:

-Llega tarde, porque una huelga así habría que haberla organizado desde el primer momento en el que se le empezaron a ver las orejas al lobo de la crisis, o por lo menos, en cuanto se le vio el hocico. O lo que es lo mismo, la tendrían que haber organizado hace dos años o así, cuando la crisis estaba recién estrenada y ya se veían los estragos que esta estaba dispuesta a causar. Y porque con la que está cayendo ahora mismo, con el miedo en el cuerpo, la precariedad acechando por las esquinas... cualquiera sacrifica un día de trabajo (y de sueldo) en aras de... ¿de qué? Un ejemplo de esto se puede apreciar con la pasada Huelga de Funcionarios tras el recorte de sus salarios. Es inútil llamar a la huelga a un sector al que se le ha precisamente cuando hacer un día de huelga supone rebajado el sueldoun día de ingresos que no te abonan. Es que es absurdo. Y, por supuesto, el recorte no se retiró.

-Llega mal, porque precisamente, la Huelga se ha declarado a raíz de la Reforma Laboral del Gobierno, según la cual (a grandes rasgos), facilita en gran medida los despidos (pero no necesariamente las contrataciones). Y al hacer una Huelga General en estas circunstancias, al trabajador en cuestión se le queda la sensación de que se está pintando una enorme diana encima del cuerpo, un "Despídame, por favor" en medio de la frente. Y con lo difícil que está ahora mismo el encontrar trabajo, cualquiera se atreve a que el jefe le vea haciendo "según qué cosas".

-Y no se va a sacar ninguna ventaja, precisamente por lo ya mencionado anteriormente. El Gobierno actual está tan convencido de su modelo económico y laboral, que no piensa borrar ni tan siquiera un punto de la citada Reforma Laboral, una reforma que ya está aprobada y que ya está en marcha. Y que, por supuesto, no se va a quitar por mucha huelga que se haga. Ni por muy general que esta sea.

Dicho lo cual, esta huelga sólo tiene una utilidad, y es la de dejar a los sindicatos en entredicho, y muy debilitados frente a la opinión pública. Precisamente porque han aparecido de la noche a la mañana anunciado la citada huelga, después de dos años sin apenas apariciones, mientras la situación iba empeorando y la gente no dejaba de preguntarse "¿Dónde están los sindicatos?". Despidos masivos, empresas que quiebran, que mandan a los trabajadores a la calle sin indemnización "y aquí no ha pasado nada"... pero mientras tanto, los sindicatos haciendo esa "gran" labor tan suya como es la de ser mediadores. Han sido, en definitiva, dos años de perder el apoyo y el respeto de los trabajadores, porque veían que a ellos les estaba tocando sufrir los primeros ataques de la crisis, mientras que los sindicatos y los sindicalistas se limitaban a verlas venir. Pero cuidadín, que estamos mediando. No nos estreséis.

En fin, que como digo, esta Huelga no va a pasar de ser un mero circo. Un circo en el que el Maestro de Ceremonias es el propio presidente del gobierno, los sindicatos son los domadores, los piquetes son los leones... y toda la masa laboral son los payasos. Unos payasos, por cierto, con el maquillaje lloroso y corrido.

De todos modos, y aunque siga pensando que esta huelga sólo va a servir para poner la soga en torno a ciertos cuellos, sigo pensando que nunca está de más hacerla. Precisamente porque, no hacerla, una vez organizada, es hacerle el juego al gobierno, que va a ser el primero en querer llevarse la gloria "por la poca participación que ha habido por parte de los ciudadanos", lo que, en su jerga política, viene a decir que él tiene la razón, que él está haciendo bien las cosas, y que como el pueblo lo apoya, pues adelante con todo. Eso sin contar con que se deterioraría inmensamente (aun más si cabe) la imagen de los sindicatos y los debilitaría hasta niveles "peligrosos", ya que se han visto solos, y a fin de cuentas, la política no deja de ser "hacer obras en representación del pueblo". Y si no representas a nadie... ¿De qué sirves?

Así que sí, animo a todo aquel que pueda (sobre todo, que pueda, tampoco voy a obligar a nadie) a secundar la Huelga General de mañana. Para que, por lo menos, no sea un fracaso como estoy previendo, que se vea que, aunque mareados por unos y por otros, los trabajadores aun tenemos cosas que decir y puntos que defender, que seguimos siendo personas, no esclavos ni números, y que sólo por eso nos merecemos un sueldo digno y acorde a las funciones que estamos realizando, nunca inferior, y mucho menos escudarse en el "me están puteando, pero... al menos tengo trabajo". Porque así se empieza. Y porque, en definitiva, siempre podemos secundar el dicho de "protesta, que algo queda".

En fin, yo no sé quién sacará más provecho de todas estas aguas revueltas, pero os puedo asegurar que nosotros, los trabajadores, no. Nosotros somos los pececillos que, ahora mismo, están rodeados de anzuelos, y a cual más afilado. Sólo espero que lo que pase a partir de mañana no sea peor que lo que ya está pasando.

27 de agosto de 2010

Algo está cambiando

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Pues sí, desde hace ya unos cuantos años, algo parece, afortunadamente, estar cambiando en el mundo. En el mundo en general, y en el fútbol en particular. Sé que es de fútbol, y que hay gente que no lo soporta, pero en este caso, el tema sólo es la excusa para lo que voy a contar a continuación.

Cualquiera que tenga una mínima idea del "folclore" español desde los años 50 hasta finales de los 70, sabrá que el fútbol, ante todo, era cosa de hombres. Era un terreno al que las mujeres tenían el acceso poco menos que vetadísimo. Era algo propio de hombres, tanto como sólo podía serlo el puro Farias, la copa de Soberano y la partida de cartas de los domingos con los amigos en el bar. Es más, para ilustrar dicha situación, qué mejor que esta canción que cantaba la cordobesa Gelu en su día, titulada El Partido de Fútbol:


Como se puede apreciar (sospechas de cuernos aparte), es el hombre el que se va a ver el partido de fútbol un domingo por la tarde. La mujer podría ir, claro que sí, pero siempre con el hombre, ya que significaría compartir una afición de su novio/marido, pero que nunca y en ningún caso sería una afición propia (ya que eso no sería digno de una señorita que se precie).

Pues bien, fue pasando el tiempo. Pero las cosas, en el fútbol, seguían sin cambiar (y siguen sin cambiar hoy en día, pero eso ya sería irse por otros derroteros), y el fútbol seguía siendo cosa de hombres. O si cambió, fue a peor, porque si una mujer decía que le gustaba el fútbol, se le empezaba a ver como una especie de "bicho raro", sino se la tachaba directamente de machorra o de cosas peores. Y tanto futbolistas como entrenadores eran, ante todo, unos machos. Un ejemplo clarísimo está en que, por aquellos años (incluso bien entrada la década de los 90), todos los entrenadores aparecían dirigiendo a sus respectivos equipos desde el banquillo vestidos con un chandal que, en la mayoría de los casos, era horroroso y, en demasiadas ocasiones, increíblemente hortera (Luis Aragonés es un buen ejemplo de esto). Esto era algo que, desde luego, no cambiaba.

Pero como digo, algo está cambiando. Y todo empezó, precisamente, en la indumentaria de los entrenadores. No sé cual fue la razón: si el progresivo enriquecimiento de los equipos de fútbol debido a los contratos televisivos; si a una especie de "contagio" por parte del mundo del baloncesto... A saber. Pero la cosa es que los entrenadores pasaron a vestir todos de traje y corbata. Todos. Unos con mayor acierto, otros con menos (por ejemplo, Maradona en el pasado Mundial de Sudáfrica 2010, que el traje que llevaba le quedaba como un babero a un cochino), pero todos iban con traje.

Paralelamente, iba siendo más normal ver a mujeres que habían ido a ver un partido de fútbol por iniciativa propia, sin que por ello se las mirara de tal o cual forma. La educación sobre la Igualdad Sexual comenzaba a dar sus frutos, y estos, aunque tímidamente, empezaban a mostrarse incluso en los campos de fútbol. Y aun así y todo, seguía habiendo personas (tanto chicas/mujeres como chicos/hombres) que decían que una mujer en el fútbol... no es que no pudiera ir, pero es que eso "era de hombres".

Y así ha ido la cosa, lenta pero segura, hasta llegar al "boom" de las mujeres en el fútbol que se ha podido apreciar con bastante vehemencia desde la pasada Eurocopa de Suiza y Austria de 2008. Ahora, a las mujeres les gusta el fútbol. O mejor dicho: les puede gustar el fútbol. Como a cualquier hijo de vecino. Como debe ser, qué caray. ¿Por qué, algo a priori tan neutro e inofensivo como es el fútbol, habría de ser "propio" o "exclusivo" de una parte de la sociedad? Nos gusta cacarear a los cuatro vientos lo permisivos y tolerantes que somos para todo, pero no ha sido hasta hace "cuatro días" cuando esto ha pasado de ser una frase hecha, a ser un hecho en sí mismo.

Y puede que la "culpa" de todo esto la tengan "unos mariconazos" como son David Beckham o Cristiano Ronaldo (lo dicho, para ser un jugador de fútbol, ante todo, "había que ser macho"). Así llamados simple y llanamente por ser hombres que se preocupan mínimamente por su aspecto. Que vale, que Beckham "inventó" la metrosexualidad, y que, en palabras de Paris Hilton, Cristiano Ronaldo era más femenino que ella, pero eso no quita, para empezar, que fuesen buenos jugadores, que, a fin de cuentas, es por lo que les pagan. Por jugar a fútbol.

Todo esto, finalmente, ha derivado en otra vuelta de tuerca. Al convertirse los jugadores en unas auténticas estrellas mediáticas, algo como la moda y el glamour no podían tardar en aparecer. Y en este caso, tenemos a dos increíbles ejemplos en las personas de Pep Guardiola y Joachim Löw, entrenadores del Fúbol Club Barcelona y de la Deutscher Fußball-Bund (la selección de fútbol de Alemania) respectivamente. Y es que, méritos deportivos aparte, se puede apreciar que, tanto uno como otro, van a los partidos impecablemente vestidos. Ya no es sólo llevar un traje y una corbata, porque raro es el partido en el que a cualquiera de los dos se les puede ver con uno, sino que, como digo, van impecablemente vestidos. Ya no basta con ir "arreglado" al campo de fútbol, hay que ir bien vestido, con todo lo que eso conlleva.

Y esto, en última instancia, me parece algo digno de elogio y admiración. Sobre todo, por lo que he comentado anteriormente. Que sí, que cuando hay que decir lo igualitarios que somos, todos nos apuntamos al carro; pero que a la hora de hacer balance personal, pocos serían los que han hecho algo por dicha igualdad. Y si todo es empezar por abajo, por tener aficiones conjuntas sin que por eso se tache a nadie de "tal" o de "cual", pues bienvenido sea. Significará que estamos yendo en la dirección correcta y que, aunque haya gente que siga pensando lo contrario, se están haciendo las cosas bien.