6 de diciembre de 2010

El Derecho a Huelga

La verdad es que no sé muy bien cómo organizar este post, porque lo cierto es que este tema me está tocando bastante la moral (amén de haber estado a punto de costarme un viaje). Y es que, como sin duda habréis oído hablar estos últimos días, los controladores aéreos españoles han estado de huelga, exigiendo según ellos lo que es más justo para ellos. Y no seré yo quien juzgue tal cosa.

De hecho, considero que el Derecho a la Huelga, y el consiguiente uso del mismo, es una muestra de buena saludo en todo estado democrático que se precie. Si tú como trabajador (o como colectivo) sientes que tu parón te está explotando, lo menos que se te tiene que permitir es el derecho a quejarte. No obstante, lo que si está claro es que lo que han hecho estos señores con dicho derecho no ha sido un uso, sino un abuso en toda regla.

Como he dicho antes, el derecho de un trabajador a declararse en huelga debería ser poco menos que sagrado en un país que presuma de una democracia sana. Pero como en toda democracia sana que se precie, también hay una serie de reglas que hay que seguir incluso a la hora de ir a la huelga, lo cual me parece muy bien ya que, sin reglas, esto sería cualquier cosa menos, precisamente, un estado democrático y de derecho. Y entre esas reglas, está lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer con las huelgas.

Para empezar, las huelgas se avisan. Se debe especificar que, si no se cumplen unos mínimos en unas peticiones, se irá a la huelga y que ésta durará lo que tenga que durar. Después, y en caso de ir a la huelga, presentar unos servicios mínimos para no bloquear totalmente el funcionamiento de tu lugar de trabajo. Y finalmente, dejar claro qué es lo que se quiere conseguir con dicha huelga y por qué.

Sin embargo, aquí lo único que queda claro es que los controladores aéreos son unos sinvergüenzas de tres pares de millas. Son el colectivo que más ganan por realizar su trabajo con amplísima diferencia, y ojo, que no digo que sea barato controlar todo lo que ellos controlan, pero me parece a mí que exigir cobrar todavía más, cuando ya de por sí cobras más que el propio Presidente del Gobierno, me parece, cuanto menos, inmoral. Y si encima tu idea de huelga es la de organizarte en secreto para que no trabaje nadie y bloquear la gran parte del espacio aéreo español y sin dejar demasiado claro qué es exactamente lo que quieres (aparte de ganar más por menos), pues entonces, apaga y vámonos, porque entonces pasáis de ser unos sinvergüenzas y unos inmorales, a ser directamente unos ladrones y unos estafadores.

Ahora bien, como buen juego que es una democracia, también tiene reglas para garantizar que las reglas se cumplen. Así que, si tú haces lo que te da la real gana con las reglas del Derecho a la Huelga, no te sorprendas si al cabo de las horas te encuentras con un militar llamando a la puerta de la habitación del hotel en la que estáis haciendo la huelga (que esto tiene unas narices asombrosas de grandes) para obligarte a ir a trabajar. Y mucho menos aun te quejes si tu Ministro de Interior, que como eres funcionario es uno de tus jefes de más alto rango, te exige ocupar tu puesto de trabajo bajo pena mínima de despido. Y que encima está siendo amable contigo, porque podría haberte acusado de sedición con toda la tranquilidad del mundo.

Y no malgastaré mucho más tiempo en este tema, pero sí me gustaría recordar lo poco morales y poco éticas que me parecen vuestras huelgas, sabiendo que cobráis un mínimo de 300.000€ al año, cuando hay unos 4.000.000 de parados en España, con un montón de gente más que preparada dándose patadas para hacer el trabajo que vosotros no queréis hacer, y con la cantidad de familias que, directamente, tienen dificultades para llegar a final de mes. Que lo único que parece es que os quejéis de no poder tener unos chalecitos de unos miserables 500m2 en La Moraleja ni un par de Ferrari aparcados en el garaje.

En fin, sólo digo que a todo cerdo le llega su San Martín, y que espero que a vosotros os llegue pronto. Caraduras del diablo.

3 comentarios:

Tillocai dijo...

No podría estar más de acuerdo contigo amigo mio

Anónimo dijo...

Que a un civil se le aplique un fuero militar, sin que éste fuera militar el día de su "delito", dice mucho de hasta qué punto la salud democrática anda por este país.

Bahamunt dijo...

Precisamente, esa es una de las consecuencias de un estado de emergencia.

Y sigo manteniéndome que, en este caso, ha sido precisamente ese civil el que ha forzado la situación en la que se ha visto envuelto.

No se puede hablar de democracia cuando se es el primero en negarla, y sí, lo digo por "ese" civil.