7 de noviembre de 2012

La tecnología por la tecnología

Que la tecnología es una de las características que nos hace humanos está más que claro. Es, entre otras cosas, lo que nos permitió salir de las cavernas, hacer fuego propio y empezar a transportar la caza y la recolección sobre ruedas en lugar de cargarlo a las espaldas. Es más, como suele decirse, la necesidad crea el órgano, y cada vez que el ser humano sentía una necesidad, ahí estaba la tecnología para ayudarnos. Pero, como digo, siempre estaba la necesidad por delante y, sobre todo, por encima de la tecnología.

El problema es que, en los últimos tiempos, es la tecnología quien se ha puesto por delante de la necesidad. Es la propia tecnología la que "nos dicta" nuestras necesidades. La tecnología por la tecnología, como digo al principio. Y no es que la tecnología en sí misma sea mala, todo lo contrario. El problema, también, es cuando son las distintas compañías las que, aprovechándose de la tecnología, nos dicen qué es lo que necesitamos. Un buen ejemplo es el caso de los móviles. ¿Para qué sirve, en teoría, un teléfono? Pues, en teoría, para hablar, claro. Porque en los últimos tiempos, si quieres un teléfono móvil, qué menos que tenga GPS, WiFi, 3G, ABS, TXT, ESP y todo lo que se ponga por delante. Para todo lo que sea, menos para que se pueda hablar por ellos. Y la mayor parte de las veces, son cosas que no nos hacen falta en absoluto. Pero, también en connivencia con las operadoras, porque todos queremos comer, entre unos y otros han acabado vendiéndonos la moto de que necesitamos tener un teléfono móvil que tenga Internet. Y que cuando más grande y negro sea, mejor que mejor.

Pero lo que realmente me ha llegado al alma, lo que realmente ha inspirado este post, es el tema de los eBooks. Porque aquí sí que no hay necesidad previa alguna, y sí que es un artículo que vende la tecnología por la tecnología. Simple y llanamente, hubo alguien que, un buen día, tuvo la idea de convertir los libros en un dispositivo electrónico. ¿Por qué? Simplemente, porque dicho aparato no existía, y al no existir el aparato, el mercado estaba ahí esperando al primero que supiera aprovechar la oportunidad. Y bien que se aprovecharon. Ahora mismo, se ha instalado la idea en la mentalidad colectiva de la sociedad que lo más útil y práctico para leer no es sino un eBook, o un eReader, o una tablet. Al gusto del consumidor. Y se escudan diciendo que en sus casa no caben todos los libros que quieren leerse, mientras que en la tablet, sí. Y si bien es cierto que no dejan de tener razón, no es menos cierto que ese razonamiento se cae de propio absurdo que es. Ciertamente, cualquier reader que se precie de tener un mínimo de espacio, es capaz de almacenar alrededor de 2.000 libros en su interior. 2.000 libros, que se dice pronto. Y es verdad que esa cantidad de libros no se meten en cualquier parte, pero por otro lado... ¿En serio alguien va a leerse 2.000 libros? Porque ya no es sólo cuestión de tener espacio físico para almacenar esos 2.000 libros en su formato clásico, de papel de toda la vida, sino de capacidad lectora y, ante todo, tiempo. ¿Alguien se ha parado siquiera a calcular cuánto tiempo podría necesitar una persona para leer semejante cantidad de publicaciones? Así a bote pronto, y calculando que un libro tarde aproximadamente un mes en leerse, día arriba, día abajo dependiendo de su extensión, estaríamos hablando de que se tardarían 166 años en leerse todos esos libros. Un tiempo que, además de exceder en mucho la esperanza de vida actual del común de los mortales, excede muchísimo más la vida útil del aparato en cuestión. Porque recordemos que todo aparato tecnológico está sujeto, por diseño, a la llamada obsolescencia programada, por lo que la vida útil de un aparato de estas características, al igual que los móviles, no va a exceder de los 5 o, como mucho, 6 años. Y de ahí a los 166 que se necesitarían para leer todos esos libros, sigue mediando un abismo.

Luego ya, y para terminar, estaría el tema del precio. Sí es verdad que un libro en versión electrónica cuesta hasta 10 veces menos que uno en versión imprenta (unos 2.5€ el electrónico frente a los 20-25€ del libro de papel), lo cual es normal ya que a fin de cuentas estás pagando por... nada, un archivo electrónico formado por unos y ceros lógicos, mientras que el formato tradicional sí tiene un proceso de fabricación a sus espaldas, pero como nadie lo ha comentado todavía a su favor, no seré yo quien lo haga en su contra.

Porque claro, imagino que todos los que estén pensando en comprarse un ebook estarán pensando, también, en que van a tener que seguir comprándose esos libros igualmente, ¿verdad? Porque, a lo mejor, se piensa que su mayor utilidad es la de leer libros gratis... pero nadie quiere decirlo abiertamente.

1 comentarios:

Juan Garcia dijo...

En este caso no estoy de acuerdo contigo desde el principio del texto. La necesidad siempre ha estado ahí, y no sólo es la necesidad de espacio. También está la falta de distribución, en zonas como nuestra propia Cádiz que a veces llegan las publicaciones, a veces no, y tenemos suerte que contamos con grandes librerías y servicios online de búsqueda de libros, que también tardan lo suyo y que "para una urgencia" no están, precisamente. La falta de distribución azota a otros lugares que están peor situados geográficamente, tanto a la pequeña aldea de Galicia donde llega la carretera por las justas como al país sudamericano en que ninguna universidad carece de internet pero no hay fondo bibliotecario suficiente. Que no hayas experimentado la necesidad no quiere decir que no exista.

Por otro lado, la tecnología no sólo sirve para cubrir necesidades... ¡También sirve para dar más funcionalidades y corregir limitaciones!. Para empezar tienen todas las letras que tienen las ediciones impresas, lo cual debería ser lo importante en este caso, pero no sólo eso sino que (depende de la marca y modelo de lector, claro) puedes anotar, subrayar, buscar palabras de las que no conoces su significado, tener infinitos puntos de lectura, compartir en redes sociales, conocer opiniones de otras personas, si te tienes que mudar o tienes que hacer un viaje largo puedes llevar más libros de los que te cabrían en la maleta, puedes adquirir de forma inmediata libros escritos en la otra punta del mundo, puedes darle la misma difusión a tus obras que al nuevo premio Planeta (sin entrar en la calidad de una o de la otra), puedes adaptar el texto a tus deficiencias (se acabó eso de "no me compro el libro porque tiene una letra muy pequeña y no la veo")... Muchas, de mayor o menor importancia.

Tampoco estoy de acuerdo en que sean más baratos los libros electrónicos, porque por norma general NO es así. Como en otras tantas artes, la tecnología ha pillado desprevenida a su industria y aún la situación no es tan buena como parece, así puedes adquirir libros a unas diferencias de precio como las que comentas pero también hay casos que la edición física tiene el mismo coste que la electrónica, y seguro que en algún caso (y por una razón que jamás lograré comprender) la edición digital supere en precio al libro tradicional. La industria tampoco se ha adaptado en cuanto a temáticas y formatos, el caso que más rápido llega a mi mente es el de los comics: No hay un soporte que venda cómic electrónico de la misma forma que un kiosko o una tienda especializada.

Para terminar, quiero hacer un paralelismo al mundo de la música digital: ¿Acaso la mayor utilidad de un reproductor de MP3 portátil es la de escuchar música gratis? Mira a la gente ahora, con su Spotify, su iTunes Store, su Rara y su Grooveshark, comprando música una vez se ha adaptado (relativamente) la industria a la nueva situación. ¿Y cuánto tiempo ha pasado hasta que hemos llegado a esta situación? No criminalices al artefacto ni a sus usuarios, que los hay que se gastan sus 10€ mensuales en libros y que te dirían que de leer gratis tararí que te ví.