21 de noviembre de 2012

Comparaciones odiosas

Porque, como muy bien reza el dicho, las comparaciones son odiosas. Y si encima son inevitables y para desmerecer algo, peor todavía.

En este caso me refiero a la inevitabilísima comparación entre dos videojuegos que son primos hermanos. Por un lado, tenemos Need for Speed: Most Wanted, desarrollado en 2005 por EA Black Box; y por otro lado tenemos la remasterización desarrollada este mismo año por Criterion Games y que se llama, como no puede ser de otra forma, Need for Speed: Most Wanted 2012.

Personalmente, y antes de empezar en serio, debo decir que el juego me gusta. Está muy bien desarrollado, los coches se comportan cada uno acorde a sus propias características físicas, ya que no es lo mismo conducir un Lancia Delta HF que un Ariel Atom 500... ni por asomo, los gráficos son excelentes, etc. Además, que a priori la idea es muy buena: Adaptar el juego del 2005 a los coches actuales. Y teniendo en cuenta que el juego original era muy bueno, este prometía. Misma estética, mismo motor, mismo desarrollo... pero con coches totalmente actualizados. Una maravilla, en pocas palabras. Y si encima veías el trailer del mismo, pues ya poco más se podía decir:



Pero el problema es, precisamente, ese. Que prometía. Y con las promesas se ha quedado, porque ambos juegos no se parecen en nada. El primer error de todos, a mi parecer, ha sido cambiar el equipo de desarrollo. Para el juego de 2012 han escogido a Criterion, la desarrolladora de la franquicia de juegos Burnout, y eso se ha notado y mucho, ya que el juego tiene todas las características de esta otra serie. Más que "Most Wanted 2012", el juego tendría que haberse llamado "Burnout 2012". 

Respecto al juego en sí mismo, se lo cargaron en el momento en el que decidieron prescindir completamente del Modo Historia. Si en la versión del 2005 ese modo era el que servía de espina dorsal a todo el juego, y el que, de hecho, le daba un mínimo de sentido, os podéis imaginar cómo es la versión del 2012 sin una historia en torno a la cual gire toda la acción. Lo dicho, es un "Burnout 2012", ya que lo único a lo que te limitas es a correr. Porque sí. Porque queda muy bien eso de "mira mamá, estoy conduciendo un Gallardo". Incluso cuando te persigue la policía, lo único que puedes hacer es limitarte a correr, ya que en esta edición han eliminado los "puntos de ruptura" de la edición anterior, por lo que ahora, o te escapas de la policía por velocidad, o no te escapas. Así de claro. Y aunque no te escapes da lo mismo, ya que no te repercute para nada en el desarrollo del juego. En el amor propio sí es verdad que siempre repercute algo, pero desde luego, en el juego no. Y lo peor de todo, para mi, es eso de que, para conseguir un coche de la Black List, tengas que destrozar, literalmente, el coche del rival. Algo muy propio de la saga Burnout y que a mí, personalmente, me parece un auténtico despropósito.

Otra de las características que han ido a peor ha sido la de la mejora de los coches. En el videojuego original, aparte de que empezabas con coches de gama media-baja, como el Fiat Punto, e ibas consiguiendo coches de gamas más altas conforme avanzabas, las mejoras de los mismos eran más graduales, ya que dichas mejoras también se iban desbloqueando conforme avanzaba el juego. Ganabas la carrera tal, por lo que ganabas la pieza cual, que te daba la mejora de lo que fuera. En la edición 2012 empiezas directamente conduciendo un Aston Martin V12 Vantange, y los coches, en lugar de comprarlos, te los vas encontrando por el camino. Y los primeros en encontrarte son "minucias" como, por ejemplo, el Porsche 911 Carrera S, el Maserati GranTurismo MC Stradale o el Lamborghini Gallardo. Además, algo tan "caro" de conseguir en la edición anteiror como era el óxido nitroso, en esta se consigue sólo por ganar la primera carrera, y encima se debe ganar para todos y cada uno de los coches. Ya no vale con desbloquear la mejora e irse a un talle a instalarla al coche de turno. No. Tienes que conseguirla para todos los coches que encuentres, lo cual es otro engorro a sumar a la lista. Porque el mayor engorro de todos es la dificultad propia del juego. Las carreras marcadas como fáciles son, eso, fáciles. Si no te encuentras con ningún coche "peatón" de frente, puedes ganar la carrera muchas veces incluso sin quererlo. Pero las que están marcadas como dificultad media... ¡Ay, amigo! Esas ya son otro cantar. Y las que están marcadas como difíciles, ya ni hablamos. Y ni qué decir tiene lo dificil que te lo ponen los integrantes de la Black List... vale que tienen que vender caro su pellejo, no digo que no, pero lo de este juego creo que es pasarse un poco. Un poco mucho.

Pero, como digo al principio, el juego en sí mismo no es malo. En absoluto. Lo dicho, los gráficos y la definición de los mismos son fabulosos, y el manejo de los coches, al menos en la mayoría de ellos, es una gozada. Además, la banda sonora está muy a la altura de las circunstancias, ya que es muy movida y es muy motivadora. Vamos, que te entran ganas de pisar el acelerador sólo con escucharla. Pero claro, el problema, insisto, es el nombre. Si lo hubieran llamado Burnout 2012, como he dicho antes, no habría pasado absolutamente nada. Tendríamos un juego muy bueno de conducción, una galería fantástica de cochazos de alta gama y carreras a lo loco por toda la ciudad. Y aquí paz y después gloria. Pero si te llamas Need of Speed: Most Wanted 2012... más te vale, por lo menos, parecerte algo a tu predecesor.

2 comentarios:

Tillocai dijo...

El problema que hay con los need for speed, es que desde que se terminó la saga donde se empezaron a tunear coches que fue el most wanted, no han sabido levantar cabeza. Aunque sin duda el motor gráfico de este tiene que ser una maravilla, criterion tiene uno de los mejores que he visto en este género.

Yonatan Ayala dijo...

La verdad es que no te falta razón... desde que sacaron el primer Most Wanted no han hecho otra cosa más que derrapar de un lado para otro (valga el símil automovilístico xD)