30 de marzo de 2015

Tolkien (X): Un poco de paleogeografía (tolkeniana)

Seguimos con nuestra ronda de publicaciones referidas a la Tierra Media, el fantástico mundo (en muchísimos aspectos) ideado por la gran mente de J. R. R. Tolkien, El Profesor. Y como el pasado 25 de marzo, Día de Lectura de Tolkien (Tolkien's Reading Day) no pude escribir nada al respecto, pues aquí está mi pequeño homenaje.

En este caso, y como digo, vamos a tocar un poco de paleogeografía dentro de la Tierra Media a lo largo de las edades de la misma. Cualquiera que se haya leído El Silmarillion (y, si no es así, para eso estamos nosotros aquí), sabrá que los sucesos ocurridos durante la Guerra del Anillo se desarrollan al final de la Tercera Edad del Sol; y que, de la Primera a la Segunda, y de esta a la Tercera, se llega a través de una serie de cataclismos globales que cambian completamente la faz de la tierra, siendo el paso de la Primera a la Segunda el más significativo de todos, al producirse la destrucción de todo Beleriand. Y es aquí donde entra en juego esa paleogeografía de la que hablo.

Comparativa entre Edades
Como os podréis imaginar, tras cada cataclismo no sólo se pierden los territorios afectados por los mismos, sino también las culturas que en ellos se establecieron y, por supuesto, sus ciudades y asentamientos. Y, en este caso, hay al menos un lugar importante (y otros de menor importancia, pero curiosos igualmente) que, a pesar de todos los cambios que ha sufrido el mundo, siguen estando presentes.

El más importante de todos ellos es, sin duda alguna, las Ered Luin, o Montañas Azules. En la Primera Edad del Sol, las Ered Luin eran una cadena montañosa que, como se puede ver en el mapa comparativo anterior, era más larga incluso que las Montañas Nubladas (donde estaba el Reino Enano de Khazad-Dûm, o Moria). En las Ered Luin se construyeron antes del comienzo de las Edades del Sol los reinos enanos de Nogrod y Belegost, ciudades en las que los enanos crearon los arsenales que, durante las Guerras de Beleriand, sirvieron para que estos pudieran resistir incluso el ataque de los dragones de fuego. De hecho, fue en Nogrod donde Telchar, uno de los herreros enanos más hábiles de la historia, forjó armas como la espada Narsil (con la que Isildur le cortó a Sauron el dedo del Anillo Único, y que después pasaría a llamarse Andúril), el cuchillo Angrist (con el que Beren arrancó un Silmaril de la corona de Morgoth) o el Yelmo de Hador, también conocido como el Yelmo del Dragón de Dor-Lomin, y que portaría Túrin Turambar en sus luchas contra los orcos.

Pero los reinos enanos no pudieron resistir fue, precisamente, el hundimiento de Beleriand bajo las aguas del Belegaer, y ambos reinos desaparecieron. En su lugar, las Ered Luin se acortaron hasta reducirse prácticamente a la mitad, viéndose separadas en norte y sur por el recién creado Golfo de Lhûn, donde se crearon los Puertos Grises (Mithlond) de mano de Círdan, y donde Gil-galad fundó el reino élfico de Lindon en la vertiente occidental de las mismas. Posteriormente, estas montañas volvieron a ser hogar de enanos, cuando Thorin Escudo de Roble llevó allí a los supervivientes de Erebor para crear una próspera colonia. Colonia de la cual era originario Gimli, por cierto.

El otro lugar es un archipiélago formado por tres islas situadas una seguida de la otra en dirección oeste, quizá no tan conocidas como las Ered Luin, pero sí igualmente interesantes por la implicación que tienen en la Historia. Las islas son:


Las tres islas
  • La isla de Tol Himling, a unas 25 millas de la costa de Forlindon (la parte norte del reino de Lindon) y que corresponde con Himring, que en la Primera Edad fue una alta meseta en la que Maedhros construyó la fortaleza que constituyó el centro de sus dominios (la Marca de Maedhros).  La isla en sí era pequeña, ya que estaba formada por los alrededores de la fortaleza.
  • La isla de Tol Fuin, aproximadamente a otras 25 millas al oeste de Himling y la mayor de las tres con diferencia. Esta isla corresponde con las partes altas de la zona en la que durante la Primera Edad se encontraba el bosque de Taur-nu-Fuin, en Dorthonion, y que conformaban los dominios de los señores Elfos Aegnor y Angrod.
  • La isla de Tol Morwen, la más pequeña y alejada de las tres, y a la vez, la que más significado tiene. Se dice que en esta isla se encuentra, precisamente, la tumba y recordatorio que los Hombres de la Primera Edad levantaron en honor de Túrin Turambar, su hermana Nienor, y su madre Morwen Eledhwen (de ahí su nombre), y que quedó sin sumergirse precisamente para que no se olvidara nunca la gesta de los Hijos de Húrin.
En este caso, no se saebe muy bien qué es lo que puede haber en esas islas, o quiénes pueden vivir en ellas, ya que como toda la acción, hasta el final de la Tercera Edad, se desarrolló en la parte continental de la Tierra Media, Tolkien no dio más información al respecto.

A partir de aquí, le corresponde a arqueólogos tolkenianos la misión de explorar esas remotas islas, en busca de unos misterios, conocimientos y pueblos que, tal vez, pudieron quedar ahí olvidados a la espera de que alguien fuera a rescatarlos.



Pd.- Si alguien se pregunta por qué el 25 de marzo es el Tolkien's Reading Day, el motivo no es otro que, en los cómputos de la Tierra Media, el 25 de marzo del 3019 de la Tercera Edad del Sol, el Anillo Único es destruído y, por lo tanto, Sauron derrotado definitivamente.

2 comentarios:

Nicolas Saravia Vivas dijo...

Excelentísimo trabajo!!

Gracias

Anónimo dijo...

Pueden ser las tres casas de los hombres porque si no mal recuerdo cerca de Himrig fue donde cayeron el padre y el hermano de Halett, aunque despues marcho al bosque de Brettil con su gente.

-Javalier